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MI HOGAR ESTABA EN RUINAS Y FUE RESTAURADO

MI HOGAR ESTABA EN RUINAS Y FUE RESTAURADO

  Mi nombre es Alba Lucía M C , soy de nacionalidad colombiana. Vivo en Panamá, porque mi esposo trabaja en esta ciudad, en una Empresa Multinacional y doy muchas gracias a Dios por ello. Tenemos dos lindos hijos, cuyos nombres son: Andrea y Héctor Iván. Deseo compartir mi testimonio, para que muchos que estén pasando por una situación similar a la mía, o cualquier otra sean inspirados a buscar en Dios la solución a sus problemas, entiendan y comprendan que hay una salida y que se llama Jesucristo.

  Nací en un hogar conformado por un padre adúltero, mi abuela paterna le fue infiel a mi abuelo y este a su vez a ella, además de maltratarla físicamente. No dudo que por esta razón mi papá también fue un hombre infiel y violento. Respecto a mi madre, fue maltratada de todas las formas posibles, física, verbal, y sexualmente, me enteré que mi abuela fue rechazada y maltratada también, mi bisabuela materna se casó con un hombre humilde y de baja condición económica por lo que mis tatarabuelos rechazaron ese matrimonio.

 Menciono todo esto, porque ahora he comprendido que las maldiciones generacionales se cumplen. Proverbios 26-2. Así la Maldición nunca vendrá sin causa. Sólo Jesucristo con el poder de su Sangre las puede romper, cuando entendemos el porqué de tantas cosas malas que nos pasan sin explicación, cuando vamos a la raíz y el origen de la situación, somos libres Juan 8:32: “Conocerán la Verdad y la Verdad los hará libres”. Una vez detectadas estas raíces, se deben arrancar en el nombre de Jesucristo, para que no retoñen nunca más. Como Jesucristo maldijo la higuera y esta se secó y nunca más dio fruto, así deben ser secadas, las raíces de la higuera de las maldiciones generacionales de nuestras vidas. Marcos 11:14 “Nunca más coma nadie fruto de ti”.

  De esta manera, mientras narro mi testimonio, tu apreciado lector, podrás empezar a entender tu situación también. La maldición por maltrato y rechazo produjo en mi mamá complejos, agresividad, soberbia, inestabilidad emocional, dificultad para demostrar afecto, egoísmo, conflictos y obviamente maltrato sicológico. Crecí viendo muchos conflictos, gritos, peleas, violencia física en mi hogar, me enteraba de las infidelidades de mi papá y vi sufrir a mi mamá por esta razón. Las secuelas que dejaron estas escenas en mi mente y corazón fueron indecibles e indescriptibles, me llené de temores y fobias a los insectos, a las alturas, a los rayos, a los hombres etc. Sufrí de abandono emocional porque mi padre fue un excelente papá proveedor, pero en el área emocional tuve muchas carencias, lo que me produjo inseguridad y baja autoestima, También sufrí maltrato verbal por parte de mi mamá, con palabras como: ‘No sirves para nada’. Lo que ahondó más aún mi baja autoestima. No culpo a mi mamá por esto, ella lo único que hizo fue repetir y transmitir lo que recibió en su casa.

  Finalmente, en mi adolescencia mi padre y madre se separaron, decisión que también afectó mi vida profundamente. Me casé joven, cuando aún estaba estudiando en la universidad, llena de ilusiones, soñando con tener un hogar armonioso y mucho mejor que en el que había crecido y con la idea firme de no divorciarme bajo ninguna circunstancia, pues había sufrido por la separación de mis padres y no quería pasar por lo mismo una segunda vez.

  Sin embargo, desde los primeros ocho (8) días de casada, mi esposo se desapareció por tres días. Ese fue el inicio de una vida esclavizada y flagelada por la infidelidad, cada semana y durante dieciocho (18) años, esperé a mi esposo hasta altas horas de la noche, siempre tenía una disculpa: ‘Tuve una despedida’ ‘Un cumpleaños de un compañero’, ‘Estaba con mi amigo fulano de tal’. Mi situación la describe muy bien la canción del grupo español Mocedades, ‘Tómame o Déjame’ que dice: ‘Tómame o déjame, pero no me pidas que te crea más, cuando llegas tarde a casa, No tienes porqué inventar, pues tu ropa huele a leña de otro hogar, tómame o déjame, sino estoy despierta déjame soñar, no me beses en la frente, sabes que te oí llegar y tu beso sabe a culpabilidad’.

  Además de la infidelidad, mi esposo era bebedor, y no es extraño pues su papá y abuelo eran alcohólicos, y puedo asegurar que su bisabuelo también lo era, está adicción es una maldición generacional. Me enteré que el papá de mi esposo fue un hombre infiel también. Es decir tenía maldición de infidelidad por parte de mi esposo y de mi padre. Me sentía devastada, defraudada, desilusionada, en un callejón sin salida.

  No pasaba un solo día, sin pensar en separarme, divorciarme, o ser infiel a mi esposo, pensaba que otro hombre podría ayudarme a lidiar con todo esto sin separarme, tuve tentaciones, pero fueron solo eso, hoy creo que Jesucristo me guardó de caer en semejante trampa, lo cual hubiera complicado muchísimo más mi vida. Desistía, porque había prometido no separarme y además porque no quería que mis hijos pasaran por una separación dolorosa. Pensaba como huir de semejante situación, vivía de reclamo en reclamo sin obtener ningún resultado, al contrario mis reproches continuos empeoraban la situación y alejaban cada vez más a mi esposo, una vida de contiendas e incomprensión y soledad, un esposo que me pedía pruebas de que él me era infiel y yo no las tenía, pues no contaba con los medios para contratar un detective privado.

  Lo único que sabía era que me sentía sola, abandonada emocionalmente, rechazada, menospreciada como mujer y como esposa. Lloraba mucho, solamente quienes han pasado por esto pueden entender y saber de lo que estoy hablando. Alzaba mis ojos al cielo y decía: “Señor, hasta cuando tendré que soportar esta situación en la que yo misma me metí, por favor perdóname por no haberte tenido en cuenta, para tomar la decisión de casarme y ayúdame a salir de esta situación tan terrible.” Finalmente, un día pasó lo más extraordinario, lo mejor, lo más lindo que me ha pasado en toda mi existencia, en toda mi vida. ¡Conocí a Jesucristo! y lo acepté en mi corazón como mi Salvador personal. ¡Qué gran día ese! Nunca lo olvidaré mientras viva. Mi vida quedó marcada en dos, como la Historia de la Humanidad, Antes de Cristo y Después de Cristo. Con Jesucristo en mi corazón encontré consuelo y refugio y la paz que no había tenido nunca.

  Sin embargo las cosas no cambiaban con mi esposo. Pero yo si cambié de actitudes, dejé la rencilla, los reproches que por catorce (14) años de nada me habían servido. Comencé a asistir a la iglesia y a un grupo de oración, en este grupo aprendí a buscar a Dios en oración en ayuno y cada día me sentía más fuerte para soportar las largas noches de espera de cada fin de semana. Ahora, tenía a Jesucristo conmigo, la Biblia, que me consolaba, para esperar a mi esposo hasta tarde, y eso me daba gran tranquilidad, leía los Salmos, oraba y sentía mucha paz y una grande confianza que las cosas cambiarían.

  Después de dieciocho (18) años de un matrimonio frustrado, se evidenció la infidelidad de mi esposo, las oraciones tuvieron efecto y salió a la luz lo oculto, ya no era un presentimiento, mi sospecha finalmente tuvo cuerpo de mujer, nombre y apellido de mujer. Descubrí quien era OM de mi esposo, que por lo menos llevaban doce (12) años, era una compañera de trabajo, mi esposo llevaba doble vida. Entendí que trabajé para apoyar a mi esposo, pero también entendí muy a mi pesar, que para ayudar a sostener a la OM y para que pudieran tener apartamento. Sentí que dieciocho años de engaños, hipocresía y mentiras eran demasiado para mí. Me sentí como en la Película ‘Durmiendo con el Enemigo’. Estuve durmiendo con mi enemigo, ¡sin saberlo! Sentía que todos esos años me había dado el beso de Judas Iscariote, al despedirse de mi cada mañana o en la intimidad, cuando la teníamos.

   No podía asimilar cómo puede alguien engañar y mentirle a otro y no sentir remordimientos o actuar como si nada estuviera pasando, que gran actor era mi esposo. Darme cuenta que la OM tenía todo lo que me pertenecía era insoportable, Joyas, invitaciones a la Zona Rosa de Bogotá, los mejores restaurantes y Bufetes, los besos, las caricias, el amor y la comprensión de mi esposo para ella, era devastador, muy doloroso para mí, tanto que las palabras no alcanzan a describirlo, me identifico con las
Palabras de Winston Churchill, quien sufrió de depresión, la cual le causó un profundo dolor, trató de expresarlo así: “Si se reuniera todo el dolor que hay en el mundo, no alcanzaría a ser igual al que yo siento”. Era tanto mi dolor que pensaba que nadie sufría tanto como yo. Sentí que mi matrimonio y lo que había vivido con él durante todo ese tiempo, eran una mentira, pensaba que había perdido y entregado mis mejores años en un matrimonio infeliz y frustrado y que ya no había esperanza para mí. Entré en depresión clínica, solo quería morir, lloraba muchísimo, creo que dos horas por la mañana y dos por la noche, perdí el apetito, bajé de peso y sufría de insomnio. Necesité tratamiento con antidepresivos y anti ansiolíticos, para la ansiedad, pues el divorcio parecía inminente, sufrí de Trastornos de Pánico y Trastorno Obsesivo Compulsivo.

   Mi hogar estaba totalmente en ruinas, tenía mucha incertidumbre y temor por el futuro. Mis hijos sicológicamente afectados. Además de todo esto, Dios me reveló en oración y a través de sus siervos confirmó cuando éstos oraron por mí, que la OM me había hecho hechicería para matarme o enloquecerme. En medio de este panorama oscuro y sin salida, lo único que podía hacer era orar y ayunar. Un día le pedí a Cristo que me hablara y cuando abrí mi Biblia leí Lucas 13: 10 11. Hablaba de una mujer que tenía dieciocho (18) años de estar encorvada y que de ninguna manera se podía enderezar, hasta que Jesucristo la miró, la liberó y la sanó: ¡Esa mujer era yo! La infidelidad de mi esposo durante dieciocho (18) años, me tenía encorvada al igual que a aquella mujer y ¡durante el mismo tiempo!, esto me llamó mucho la atención. La infidelidad me tenía encorvada por: Baja autoestima, pues me sentía fea, poco atractiva e inútil, Rechazo, Maltrato emocional por parte de mi esposo, culpabilidad, soledad, abandono, afrenta, humillación, rencor, amargura, angustia, celos, ansiedad, depresión, y de ninguna manera me podía enderezar.

   Pero el Señor me miró como la miró a ella y me hizo ¡libre! ¡Totalmente Libre!, Mi esposo ha cambiado tanto que siento que estoy viviendo con otro hombre, del hombre con el que me casé no queda nada. Ahora él es un hombre cariñoso, tierno, me apoya, me ama, me comprende, me aprecia, respeta y me da todos los gustos que he podido imaginar. El Señor restauró y restituyó mi vida sexual, mi hogar, las invitaciones a los mejores sitios y bufetes, todo me ha sido restituido. ¡Que maravilloso es Jesucristo! Verdaderamente Joel 2:25 26 se cumplió en mi vida tal como yo le oraba al Señor que me restituyera y me hiciera justicia. El Señor devolvió y recompensó los años que comió la oruga el saltón, el revoltón y la langosta por la infidelidad.

MI HOGAR RESTAURADO, DIOS HIZO SU OBRA EN NOSOTROS

MI HOGAR RESTAURADO, DIOS HIZO SU OBRA EN NOSOTROS

   Para el año 2011 llevábamos 4 años de nuestro matrimonio, fue un año muy difícil pues me quedé sin trabajo y mi esposo asumiendo todos los gastos de la casa. Digamos que en la casa el dinero nunca faltó y fue incluso más importante que nosotros mismos. Así marchó todo este año y mi esposo se alejaba de la casa. Al sentir este desprecio empezamos en una lucha de poderes, ofensas, recriminaciones y al final mi esposo se fue de la casa para ese diciembre. ¡Vaya qué dolor!, sentía el desprecio y desamor de él. Fue un mes muy difícil pues mi hijo sintió todo este proceso, realmente mi corazón sabía lo que estaba pasando, el mal me lo estaba atacando y lo perdía cada vez más. Empiezo a entrar en un momento de angustia, de dolor, estaba enfrentada al monstruo de la infidelidad. De una u otra forma renuncié a mi matrimonio, había mucha presión de la OM para el divorcio.

  Transcurrieron unos meses donde no cruzábamos ni una sola palabra, solo mi esposo recogía al Chiqui y ya, en ese mundo paralelo estuve con psicólogo. No lo niego, me ayudó, pero seguía sintiéndome vacía. En mayo del 2012 empecé a recuperarme, ya comía, podía dormir, era más yo. Subí mi autoestima, empecé a verme diferente, empecé a amarme y a valorarme como esposa, mujer y mamá. Suelo coger mucho taxi, un día de repente me encuentro con un señor donde me decía que los matrimonios Se estaban destruyendo, que él oraba mucho, y él me dijo que cerrara mis ojos y oráramos por mi esposo. Le dije: ¿después de todo lo que me ha hecho?, me dice si, él es tu esposo y mi Dios te preguntará ¿qué hiciste con el esposo que te di? Seguí orando y empiezo a tener una calma en mi corazón y sentía cómo amaba a mi esposo, que él era víctima de un mal y que yo debía orar por él y por mi sanación. No tenía contacto con él, y si lo teníamos, peleábamos. Otra mañana otro taxista escuchó una conversación que yo tenía con una de mis hermanas, y al bajarme del taxi me recomendó una película, me causó curiosidad y la busqué por internet, pero no sé dónde, cómo… apareció la bendecida página JSMF.

   Eso fue en junio de 2012, empiezo a leer y a seguir los pasos, (ahora entiendo que mi Dios me estaba preparando para el regreso de mi esposo), compré la Biblia; aclaro que siempre fui muy católica, pero por cosas y causas de la vida me alejé. Por esos mismos días una muy buena amiga en común de los dos nos invitó al matrimonio que sería el 30 de junio, en esos días puedo decir que mi vida cambió, Dios estaba en mí, no puedo describir su presencia, solo sé que era fantástico, era una alegría enorme, no me sentía sola, su Palabra me llenaba, cuando leía la Biblia me regalaba su Palabra, las lecturas de Isaías eran mi compañía y mi respuesta. Se acercaba el día de la invitación al matrimonio y efectivamente nos encontramos, bailamos, reímos, nos abrazamos, y yo había leído bastante material de JSMF, así que fue muy fácil la comunicación. Desde ahí empezamos esta lucha, las ganas de cambiar y mejorar.

   Al principio parecíamos novios, fue una reconquista total, era sentirlo de nuevo, eran sus llamadas. Fue un proceso muy duro, difícil, pero hermoso.
Así duramos y en diciembre buscamos un nuevo apartamento para de nuevo estar juntos, y así fue. En enero 12 de este año 2013, me mudé de nuevo, y aunque llevamos muy pocos días, los disfrutó al máximo, agradezco cada mañana en levantarme junto al él, en recuperar mi familia, mi casa, mi hogar, y de la mano de nuestra Virgencita y de nuestro Señor, que no nos dejó desfallecer.

   Mis luchadores: solo les digo que ¡no se cansen!, Dios tiene propósitos especiales para cada uno, el amor de Dios es infinito, para mí es un milagro que tenga mi hogar restaurado, sé que el camino no es fácil, pero para Dios no hay nada imposible. De pies por nuestros esposos pródigos. ¡Un abrazo especial!

DIOS RESTAURO MI MATRIMONIO ESA ES MI HISTORIA.

DIOS RESTAURO MI MATRIMONIO ESA ES MI HISTORIA.

  Hola a todos en Hermanos en Cristo: Yo casi nunca escribo, pero esta es una ocasión muy especial Y le prometí a Dios que si el restauraba mi matrimonio yo daría testimonio de eso a todos ustedes. Pues bien mi historia comenzó así: Yo conocí a mi esposo en una disco en Monterrey (México), él es extranjero y estaba de vacaciones y yo también, así que nos caímos bien y empezamos a salir y a conocernos y pasaron muchísimas cosas durante todo ese tiempo pero para no hacer tan larga la historia, después de tiempo de conocernos finalmente nos casamos por la iglesia católica y por lo civil en México y nos mudamos a vivir a los Estados Unidos.

 Inmediatamente después de casarnos las peleas se hicieron más frecuentes, pues por malas decisiones financieras no nos encontrábamos en el mejor momento, así que él decía que la situación financiera era la causa de nuestras peleas y yo por mi parte le echaba la culpa a él y al poco tiempo que pasaba conmigo, pero más bien fue culpa de los dos de lo inmadura y mimada que yo era y también porque él no supo darle la importancia a nuestro matrimonio.

  Cabe mencionar que yo vengo de una familia muy católica y unida y mi abuelita era una mujer ejemplar e intachable que desde pequeños nos enseñó a amar a Dios, sin embargo yo aunque le amaba no puedo decir que siempre fui obediente, y mi esposo por su parte viene de una familia muy liberal, mi suegra se casó 3 veces y su papá otras 3. Por eso creo firmemente que el divorcio si afecta a los hijos porque yo misma he visto las consecuencias del divorcio en la familia de mi esposo, y sus propios hermanos que ya son grandes, dicen que aunque eran pequeños si les afecto muchísimo.

  ¿Por qué les cuento todo esto? Porque yo soy la prueba viviente y todos ustedes los son también, de que somos parte de un plan muy grande de Dios solo que no lo vemos, no son solo nuestros matrimonios los que necesitan ser restaurados si no nosotros mismos y Dios a veces usa situaciones que nos causan dolor para sanarnos.
Después de 9 meses de casados el me abandonó, así sin más ni más, de la nada se fue, y yo no entendía por qué, ¿cómo era posible que esto me estuviera pasando a mí? ¿Por qué yo? ¿Por qué Dios me castigaba así? Ahora lo comprendo todo pero que ciega estaba, Dios solo quería ayudarme a hacerme comprender que aunque decía que lo amaba la verdad es que yo jamás lo invité a mi matrimonio, más bien le cerré las puertas de mi hogar y de mi corazón. Yo pase por todas las fases posibles depresión, coraje, tristeza y lloré todas las noches preguntándome por qué una y otra vez, pero Dios nunca me dejó, más bien me envió gente que me hablara más de Él, me hizo más humilde me enseñó que las cosas materiales realmente son nada compradas con su gran amor por nosotros y que la felicidad, la verdadera felicidad solo podremos encontrarla en El.

  Mi esposo por su parte estaba viviendo en otra ciudad tratando de rehacer su vida y yo por mi parte vivía en otra ciudad de aquí de Estados Unidos y usaba mi anillo todos los días y les decía a todos que algún día Dios me haría el milagro y como saben la gente se burlaba de mí y me decían que ya era hora de rehacer mi vida y de darme una nueva oportunidad, pero algo me decía que no que no me rindiera, que confiara en Dios y así lo hice. Yo trataba de tener contacto con mi esposo pero él siempre se negó, casi nunca contestó mis llamadas y si lo hacía era para decirme que no me amaba, que yo era el peor error de su vida y que me olvidara de él. Creo que si alguien puede comprender el dolor tan grande por el que pasé son ustedes, fue realmente desgarrador y estar en este grupo me ayudó verdaderamente mucho.

  Después de 1 año y medio de estar separados y casi sin comunicación, yo tenía que ir a la ciudad donde él vivía, a que me firmara unos papeles y nos reencontramos y aunque yo estaba muy contenta por eso, no lo vi nada cambiado, sin embargo él me dijo que quería que nos diéramos una oportunidad, pero creo que debido a que seguía siendo el mismo, no me dio mucha confianza. Pero aun así el decidió mudarse a la ciudad donde yo vivo. Ahora él está viviendo conmigo, rentamos un apartamento y estamos juntos, ahora veo que cada vez y poco a poco él está tratando de cambiar, el trata cada día y aunque al igual que yo cometemos errores esta vez hay algo diferente en él, Dios está haciendo algo nuevo y hermoso con nuestro matrimonio. Dios si cumple las promesas y ¡El está siempre con nosotros!.

  Hermanos: Créanme que aunque tenía toda la fe del mundo, a veces pensaba que no me pasaría a mí, pero es verdad, ¡Él sí cumple sus promesas! y aunque algunos se pregunten: ¿es esta la Voluntad de Dios? ¿qué tal que ÉL no quiera que mi matrimonio se restaure? Créanme, Dios siempre estará con nosotros y no nos abandona, una frase que se convirtió en mi favorita durante todo este tiempo es que: “la Voluntad de Dios no nos llevará a donde su gracia no nos proteja”, ahora que mi esposo está aquí no tengo nada más que decir: ¡Gracias, gracias y gracias a Dios! Primero por no abandonarme y por ponerlos en mi camino y a ustedes por acompañarme en esta lucha, porque cada oración elevada a Dios por intercesión del grupo JSMF contribuyó a la restauración de mi matrimonio. Que ¡Dios los bendiga y pronto cumplirá cada una de las promesas que le dio a cada uno de ustedes!.

TESTIMONIO DONDE YO CREÍA IMPOSIBLE, DIOS LO HIZO

TESTIMONIO DONDE YO CREÍA IMPOSIBLE, DIOS LO HIZO

   Buenas tardes hermanos, les doy mi testimonio que ¡Dios si puede! y donde yo creía imposible, Él lo hizo.

  Les cuento que mi esposo hace tres años se fue de la casa diciéndome que no me amaba y que lo nuestro ya no iba más, ya sabrán ustedes el dolor tan grande que sentí, lloré de dolor, de impotencia y de sentirme humillada pues después de 26 años de matrimonio me preguntaba:¿En qué fallé?, ¿qué hice mal?, lloraba y lloraba, bajé de peso y no sentía consuelo de nadie, hasta mis hijos me decían: “Déjelo mamá que se valla y si no quiere regresar que no lo haga”, mi corazón se estremecía de dolor al escuchar a mis hijos hablar así. Un día buscando consuelo por internet y buscando oraciones encontré a JSMF y empecé a leer todos los correos y me fui llenando de Dios, pero no soltaba a mi esposo a Dios, yo pensaba que lo había soltado, pero mentiras, insistía en llamarlo en buscarlo en facebook. Hasta que un día lo solté por completo hermanos, Dios empezó a trabajar y hacer su obra y yo pensaba: “no, él ya no va a volver” y lloraba y clamaba al Señor !señor cuando me lo vas devolver! y una voz interior me decía: “Cuando cambies tú”.

  El Señor me empezó a mostrar toda mi vida y donde me había equivocado. Me fui a la iglesia delante del Santísimo, oraba y hablaba con el Señor y le dije: “Señor perdóname me equivoqué, fallé, perdóname”
Porque hermanos cuando uno es orgulloso dentro del matrimonio se vuelve mujer necia, bueno Dios es muy grande y me lo trajo de vueltas. Han sido días difíciles, porque todo esto es un proceso. Confío en Dios que el seguirá haciendo su obra y la terminará; todavía falta mis hermanitos porque el dejó una bebe de un año y 6 meses lo he visto llorar por la bebé. Pero les cuento que para Dios no hay imposibles.

  Sigan luchando como yo seguiré luchando, como les dije: “todavía falta mucho”, pero confío en la mano maravillosa y misericordiosa de Dios, se pueden dar cuenta que fue en el mes de mayo o sea en el mes de la Virgen hermanos, fue la madrecita de Dios quien me lo trajo y el Espíritu Santo en Pentecostés. ¡Gracias Dios mío!. Hermanos ayúdenme a seguir orando, gracias por sus oraciones, fueron ustedes los que me ayudaron en este proceso ¡gracias a Jesús y JSMF!. Como les digo y repito falta mucho para terminar este proceso de restauración, pero ¡con Dios todo se puede!. Amén.

EL SEÑOR REVIVE EL MILAGRO DE LAS BODAS DE CANÁ

 

EL SEÑOR REVIVE EL MILAGRO DE LAS BODAS DE CANÁ

  Mi esposo y yo nos conocimos en el trabajo, después de algunos meses compartiendo en un ambiente laboral y social con los compañeros de este trabajo, nos hicimos novios, más o menos un año y medio después de iniciar esta relación y dado que nos llevábamos muy bien y había mucho amor, respeto, detalles, empatía sobre todo con mis hijos (en ese momento tenía dos hijos de una relación anterior no matrimonio anterior) y muchas otras cosas hermosas más, decidimos casarnos.

  La familia de mi esposo casi no me conocía, porque ellos viven en otra ciudad más bien distante de donde vivíamos nosotros, por esto solo nos habíamos visto un par de veces. Ellos, una familia cercana a Dios muy adeptos a la oración y a la vida sacramental, al saber que nos íbamos a casar decidieron pedir oración a un sacerdote para nuestro futuro matrimonio, y ahí empezó la prueba dura y el ataque del demonio a nuestra unión, estos sacerdotes y otras personas en oración le dijeron a la familia de mi novio, que él no se casaba por amor sino por efectos de brujerías que le estábamos haciendo mi familia y yo y un sin fin de cosas más por el estilo. Sin embargo gracias a que mi novio había sido educado en un ambiente de oración y de cercanía con Dios, él le pidió consejo a un sacerdote, él le dijo que hiciera la novena al Espíritu Santo y que orara mucho para que Dios le mostrara su Voluntad, mi novio obedeció y lo hizo, finalmente nos casamos por Voluntad de Dios.

  Cuando nos casamos todo empezó a ir mal, pues adicional a los problemas que ya mencionamos, habían algunos otros generados por mi familia de origen, pero estos eran problemas que involucraban dinero, pues en nuestro afán de asegurar una economía estable para nuestro futuro hogar, durante el noviazgo habíamos puesto un negocio con mi familia y contrario a nuestros deseos este negocio lo único que nos trajo fueron problemas económicos y emocionales porque generó discordia entre nosotros y con mi familia. Con la suma de todos estos problemas, más el hecho de no haber llevado a Dios a vivir con nosotros a nuestro hogar y creyéndonos unos buenos Católicos, donde cada uno vivía la fe a su manera y se creía tan bueno que era capaz de señalar al otro; además cometimos un garrafal error muy frecuente en nuestros matrimonios que es poner a nuestros padres por encima de nuestro esposo o esposa, porque como desde siempre nos han enseñado que “primero conocimos a papá y mamá que ese aparecido o aparecida”. Todo esto nos hizo acabar rápidamente con nuestro hogar, casi sin haber empezado, porque regresando de la luna de miel ya veníamos peleados y con cierta inclinación hacia un camino de separación. El hecho de que cada uno defendiera a su familia de origen, es decir, padres y hermanos, por encima de los intereses de nuestro hogar, hizo que en mi esposo se generara un sentimiento de soledad y abandono de mi parte, y a mí me llevó a sentir que no tenía en él alguien que me cuidara y me “defendiera”; los dos nos sentíamos solos y sin apoyo, aunque acabábamos de jurar ante Dios en el altar que estaríamos juntos en las buenas y en las malas hasta que la muerte nos separara.

  Aproximadamente a los dos meses de casados y después de vivir en una pelea casi diaria, por primera vez consideramos la posibilidad de separarnos, pero por Gracia de Dios, ahí empezamos a buscar ayuda, fuimos a terapias de pareja, retiro de matrimonios cuando apenas teníamos 7 meses de casados, buscamos ayuda con un laico que oró por nosotros y expulsó muchos espíritus, reprendió maleficios y muchas otras cosas más; todo esto sirvió mucho pero los problemas continuaban; una razón muy fuerte para que los problemas continuaran es que todas las personas que intervinieron nos decían que teníamos que orar mucho, rezar el Santo Rosario diario, llevar una vida Sacramental (confesión y comunión frecuentes ), tomar distancia con nuestras familias de origen pero nosotros no fuimos obedientes tomábamos impulso por una o dos semanas y luego de nuevo a lo mismo.

  Así seguimos por espacio de 1 año y medio aproximadamente, por obra y misericordia de Dios mi esposo y yo cambiamos de trabajo, fuimos contratados por la misma empresa y ésta nos envió a trabajar a otra ciudad, en esta nueva ciudad tuvimos un nuevo aire, pero como los problemas no habían sido resueltos, estos también se fueron con nosotros. Ya teníamos encima el peso de una relación desgastada llena de peleas constantes, rechazos, desamor, indiferencia, intolerancia, maltrato emocional, de reproches, desconfianza (en este momento mi esposo pensaba que yo si le estaba haciendo brujería), juicios, donde yo creía que la culpa de todo la tenía mi esposo y que si él no cambiaba todo se acabaría y sería solo su responsabilidad, porque a mi mal juicio yo todo lo había hecho bien y el equivocado era él; lo malo era que mi esposo pensaba exactamente igual y por lo tanto ninguno tomaba una acción que llevara a mejorar la situación, porque los dos estábamos esperando que el otro lo hiciera.    En estos meses intentamos varias veces empezar de cero, reiniciar haciendo borrón y cuenta nueva, haciéndonos a la idea de que acá no había pasado nada y podíamos mágicamente tener una relación nueva sacada de la manga, pero obviamente esto no funcionaba.

  Luego de unos meses viviendo en esta nueva ciudad una noche todo llegó al límite y acá fue cuando como matrimonio tocamos fondo, yo le pregunté a mi esposo si él me amaba, frecuentemente lo hacía y él me decía que sí, aunque sus acciones demostraban todo lo contrario, pero esta noche fue diferente, él me miro a los ojos, como hace mucho no lo hacía y me dijo que no, que él no me amaba que tampoco me odiaba, que él no sabía lo que sentía pero que no era amor, ni cariño, ni lastima, ni nada, hoy en día él dice que en aquel entonces yo era para él como cualquier otra persona que se cruzara en la calle o en el trabajo o en cualquier lugar; en este momento yo sentí que el mundo se abrió en dos y se derrumbó todo a mi alrededor, sentí que todo era oscuro que me quería meter en un hueco y no volver a salir, mi mundo se derrumbó, le dije a mi esposo que yo no quería estar más allí con él que yo me iba a ir con los niños; salí al balcón del apartamento y lloré amargamente no sé por cuanto tiempo.

  Cuestioné a Dios, no sabía por qué estaba pasando esto tan horrible, sentía que me dolía el alma y que Dios se había olvidado de mí, le imploraba misericordia, en ese momento le dije a Dios que yo no quería estar más allí, que yo me iba a ir y me iba a quedar sola con mis hijos, pero como Dios es un Padre amoroso y misericordioso se apiadó de mí y me habló, me dijo: ” ¿Te vas a dejar ganar del demonio? ¿Te vas a dejar quitar el regalo que yo te di?, ¿ese hombre es tu esposo porque yo lo quise así, yo lo tenía guardado para ti y ahora te lo vas a dejar quitar?”

  Ese fue un momento maravilloso, fue uno de los regalos más hermosos que Dios me ha dado, en medio de mi dolor y de lo maravilloso del momento, yo cuestioné nuevamente al Señor y le pregunte que debía hacer porque mi esposo no aceptaba mis muestras de amor, no permitía que lo abrazara ni mucho menos que le diera un beso, ni tocarle ni siquiera una mano; el Señor me respondió nuevamente y me dijo: “Amalo, eso es lo que él necesita, necesita que lo ames, si quieres abrazarlo hazlo, él lo espera; si le quieres dar un beso dáselo él también lo quiere, ámalo” , en ese momento mi corazón se llenó de un gozo que no me cabía en el pecho, sentí una alegría inmensa que me salía por cada poro del cuerpo, me sequé las lágrimas y con una esperanza nueva me fui a dormir dispuesta a hacerle caso a Dios, y así lo hice.

  Pero un tiempo después volví a caer en la tristeza y en la desesperanza que llega como consecuencia del desamor de tu pareja, nuevamente otra crisis, volvimos a pensar en separarnos y dijimos, bueno busquemos una ayuda definitiva y esto o se arregla o se acaba pero por nuestro bien no sigamos dándole largas a una relación que solo nos hace daño. Cada uno por su lado y a su manera, le pedimos a Dios que nos enviara una persona que nos ayudara, pues nuestro matrimonio tenía dos factores que influenciaban en los problemas, uno era el factor humano y otro el factor espiritual y ya habíamos tratado con sacerdotes, laicos, terapias, psicólogos, pero no habíamos encontrado la ayuda idónea para una solución integral. Y el Señor nos envió esa ayuda que fue una psicoterapeuta que ha consagrado su profesión a Dios y ahí empezó el Señor a obrar la solución, ella nos enviaba tareas tanto del lado humano para tratarnos psicológicamente como del lado espiritual para empezar a vivir un verdadero matrimonio con Dios, todo empezó a mejorar pero el amor que mi esposo había perdido no se restauraba.

  Después de varios meses al ir finalizando el proceso, ella nos envió a un retiro de matrimonios bastante especial, y fue allí en un hermoso momento de adoración al Santísimo donde el Señor le mostró a mi esposo los impedimentos que había en su vida y que no permitían la restauración de su amor por mí. El Señor tuvo a mi esposo postrado de rodillas y con la cabeza abajo, llorando, limpiando su corazón cerca de dos horas, cuenta él que cuando trataba de levantar la cabeza para mirar al Señor que estaba expuesto no era capaz, “Era como si una fuerza muy superior a mí no me lo permitiera”. Luego de estas casi dos horas finalmente pudo levantar la cabeza y mirar al Señor, en ese momento me miró y su mirada era otra su rostro era diferente, de él salía como una felicidad, como una luz y me dijo: “te amo, te amo” me abrazó y lloramos pero ya no era llanto de tristeza ni de dolor era llanto de una felicidad, que no nos cabía en el pecho, yo no lo podía creer después de tanto tiempo sin que me abrazara y mucho menos que me dijera que me amaba estábamos ahí delante de Jesús Sacramentado diciéndonos cuanto nos amábamos, le di gracias infinitas a Dios porque Él había devuelto el amor por mí y por nuestro hogar a mi esposo.

  A raíz de esta experiencia Dios ha hecho muchos milagros a nuestra vida, como individuos, como familia, hasta para nuestros hijos, pero hay uno de estos grandes milagros y que es tal vez el más amado por decirlo de alguna manera y es nuestra hija, antes mi esposo no quería que tuviéramos hijos, se negaba completamente a esta posibilidad y era entendible dado el entorno y las circunstancias, pero a los pocos días de haber regresado del retiro mi esposo me dijo que quería que tuviéramos un bebé y fue así como llegó a nuestras vidas una hermosa bebé que tiene por nombre Mariana, este nombre se lo dimos en honor a nuestra Mamita María que ha sido una gran intercesora en la restauración de nuestro matrimonio y que ha batallado fuertemente contra el enemigo por nosotros desde el mismo inicio de toda esta lucha.

 Después de esto la vida para nosotros ha sido completamente diferente, porque desde esa experiencia entendimos que el matrimonio no es de dos sino de tres donde el tercero es Dios, es como la cuerda de tres hilos que es fuerte y no se rompe pero la de dos es débil y fácilmente se rompe; como parte del matrimonio Dios debe estar presente en todo lo que hacemos, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, en el trabajo ya sea en casa o fuera de ella, esto mismo le hemos enseñado a nuestros hijos, a llevar una vida en constante oración para esto lo único que debemos hacer es vivir de cara a Dios. Ahora sabemos que somos pequeños y débiles y que la fortaleza solo nos viene de Dios, por esto mismo tratamos de permanecer en su presencia, haciendo el Santo Rosario todos los días en familia, asistimos a Eucaristía casi todos los días, permanecemos en gracia, visitamos al Santísimo casi todos los días.

  Como un mensaje final para los matrimonios que en este momento creen que no hay nada que hacer y que son una causa perdida, les decimos que para Dios nada es imposible, el único límite que tiene Dios en nuestra vida es el que nosotros mismos le ponemos con nuestra falta de fe, con nuestro afán porque queremos que todo sea en nuestro tiempo y olvidamos que Dios tiene un plan y que su tiempo es diferente al nuestro, persistan en la oración y abran su corazón a la acción misericordiosa de Dios, póngale limite a sus familias y amigos nadie debe inmiscuirse en su hogar, cuando uno se casa las prioridades cambian, primero esposa o esposo, segundo hijos, tercero padres, cuarto hermanos, así debe ser y así está escrito “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Génesis 2: 24), hagámosle caso a Dios y tendremos matrimonios nuevos y santos.

 ¡Demos Gloria a Dios!, pues es otro hogar levantado por su gracia, mas no te quedes solo ahí.

Reflexiona: ¿Qué aprendiste con este testimonio? (haz una lista) ¿De lo que leíste acá que te sirve a ti? (haz una lista) ¿de la forma como estas encarando tu lucha, con base en este testimonio que debes cambiar? (haz una lista).Después de esto, ¡manos a la obra!: mucha conversión y cambio, mucha oración y batalla espiritual, mucha intercesión por tu cónyuge, terceras personas, familiares, y amigos que son un obstáculo en la restauración mucha intercesión por todos los matrimonios en crisis y los hijos de los matrimonios.

TESTIMONIO DE RESTAURACIÓN DEL MATRIMONIO CIVIL AL SACRAMENTAL

TESTIMONIO DE RESTAURACIÓN DEL MATRIMONIO CIVIL AL SACRAMENTAL

  Queridos Hermanitos: quería encontrar el momento y las palabras para expresar lo feliz que me siento por el milagro que el Señor hizo en mi vida, y para ser un poco más explícita también, pues son muchas las emociones que me embargan y a veces esto hace que lo escrito no vaya acorde con el corazón y con los pensamientos. También quería rememorar más o menos el tiempo que yo estaba en JSMF en el año 2007 o un poquito antes, pues me acuerdo que no era la página actual en la que estamos ahora, sino era un blog que hablaba de la lucha y de agarrarse del Señor con todo para restaurar el matrimonio. Después aprendí que en el proceso no es la restauración del matrimonio lo que se consigue primero, sino la restauración de la vida, de tu yo, entrega total de la vida al Señor y de el para nosotros la entrega total de su amor.

   Mi historia de amor comienza el año 1992 en Bolivia, me casé por lo civil el año 1994, cuando ya tenía mi hija mayor de 2 años de nacida, como verán, empecé de adelante hacia atrás, como buena ignorante de la palabra del Señor, mis otros dos hijos vinieron al mundo por el año 1998 y 2000 el ultimo. En la vida matrimonial tuvimos muchas crisis fuertes, incluso me fui a casa de mis padres en dos ocasiones y pensé mucho en regresar, dudé tanto que mi papa se dio cuenta y me preguntó qué era lo que pasaba porque no quería retornar a casa de mi esposo, yo vivo en una ciudad de clima cálido (Trinidad Beni Bolivia) y provengo de la Amazonía Boliviana (Riberalta), así que la distancia de mi casa a la casa de mis padres es de una hora en vuelo y 24 horas por carretera, pero en el fondo de mi corazón lastimado quería mucho a mi esposo y no quería dejar a mis hijos sin papá, así que hice maletas y retorné a casa.

  Vivimos actualmente en casa de mi suegra, ella enviudó cuando nació nuestro segundo hijo y nos quedamos para acompañarla, no les puedo decir si buenas o mala ideas, pero cuando en el matrimonio hay conflictos nunca hay que esperar que la familia del esposo esté de nuestro lado, entendí después que no es maldad, sino amor y protección hacia los hijos.

  Como verán hermanitos, hasta ahora no hablo nada del Señor, yo hasta ese momento estaba tan alejada de El, lo tenía como algo que no era para mí, que era para las viejitas, a pesar de tantos problemas en el matrimonio: las infidelidades, las peleas, gritos etc. Las eucaristías me aburrían, incluso la parroquia donde ahora sirvo es a la vuelta de la esquina y ni siquiera la conocía, mi suegra siempre me insistía para que la acompañara a misa y yo me hacia la dormida. (Ahora me da tanta vergüenza). Cuando mi suegro falleció, a mi suegra se le acercaron unas amigas de la renovación carismática y la llevaron a un congreso en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, llegó seducida por el Señor, yo la escuchaba como escuchar llover: escuchas pero no haces caso.

  En mi trabajo tengo relación con mucha gente, soy agente de viajes y en la agencia donde trabajo conocí a una señora que estaba muy ligada a la renovación carismática y me invitó a un grupo donde iba gente muy joven, para mi eran niños entre 14 y 18 añitos. Y mi primera experiencia fue en una adoración eucarística, ellos cantaban y oraban y yo solo lloraba y lloraba, parecía que mi corazón estaba muy lastimado, dolido, como si quisieran arrancármelo. Entonces empecé a participar de los grupos de oración y a pedir por mi conversión, de eso hace ya unos 10 años.

 ¿Cómo ingresé a Jesús Salva mi Familia? No recuerdo, Providencia Divina. Necesitaba algún tema sobre terapia matrimonial y me encontré con la página, fui leyendo y escribiendo de vez en cuando y también aprendiendo de todo lo que escribían, así iba yo enriqueciendo también mi sabiduría sobre las cosas del Señor. En reiteradas ocasiones escribí sobre el comulgar a pesar de no estar casada por la iglesia, y muchas veces fui amonestada por la manera en que insistía que algún hermanito me diera la razón, cuando vi que no era posible empecé a orar por la restauración total de mi matrimonio y sobre todo por ser un matrimonio sacramentado.

  No saben cuántas lágrimas y oraciones, cuantas arrojadas de toalla, y volver a levantarlas, pero solo la oración, la lectura de la palabra y la eucaristía me permitían levantarme una y otra vez. El Señor sabe cuán importante es para mí el saborear el nutrirme de su Cuerpo y de su Sangre, y mi esposo no quería casarse por la iglesia, quería seguir así, se sentía bien así, pues el no veía la importancia del sacramento del matrimonio. También hermanitos el rezo del Rosario, es tan poderosa la intercesión de nuestra mamita María, y el testimoniar con tu vida. Me vi obligada en un principio a mudar mi manera de pensar y actuar, pues al enamorarme del Señor empecé a servirlo de muchas maneras, soy catequista de niños, (infancia misionera) catequista familiar (padres de primera comunión) y del ministerio de liturgia. Ahora solo éxito, cuando empecé fue tan drástico que no había día libre prácticamente vivía en la iglesia, claro que eso estaba mal pues me dedicaba a Dios cosa que es buena, pero abandoné a mi familia, bien recuerdo que un hermanito me amonestó severamente cuando di a conocer esto al grupo. Abandoné todos mis servicios pero como soy conocida en las parroquias y grupos de jóvenes y mayores de la renovación carismática, entonces a cuidar mi manera de vestir, de hablar y actuar, gracias al Espíritu Santo que nos dirige para actuar de la manera que Dios quiere, aunque a un principio era solo por el que dirán.

  En noviembre del año pasado escuché un testimonio sobre radicalidad y cuando llegué a casa le dije a mi esposo: “Quiero comulgar, necesito saber si te vas a casar conmigo por la iglesia o que va a pasar”. Y él me contesto que sí, casi me caigo de parada, no lo podía creer, empecé a pedir intercesión al Beato Juan Pablo Segundo para que este matrimonio se llevara a cabo sin problemas, sin que nada se interpusiera. ¡Bendito Dios! porque me puso ángeles a mí alrededor cuidando que todo saliera hermoso. Una hermana que me quiere mucho me hizo el vestido, los

 Jóvenes fueron los que decoraron el templo y el patio de mi parroquia para que todo se viera lindo, lo llenaron de flores, el ministerio de música se reunió conmigo para ver los cantos, el monitor que es como un hijo para mí, también cuidando de cada detalle de la liturgia. Mis otras hermanas trajeron la comida, torta etc. Es que cuando Dios hace un milagro lo hace completo, no es a medias tintas. Y para cerrar con broche de oro, el Obispo del vicariato del Beni fue quien presidió la eucaristía. Yo volaba estaba en el cielo. Cuanto amor hermanos sentí en esa tarde. Nosotros nos habíamos puesto de acuerdo con los cantos que se iban a cantar en la ceremonia, pero cuando salíamos ya terminada la celebración a los chicos los inspiró el Espíritu y cantaron la niña de tus ojos. Ahí me elevé…Yo soy la niña de los ojos de mi Señor! ¿Qué más puedo esperar? El me ama más que a su vida. Con esa canción salimos de la iglesia hacia el salón, acompañada de todos aquellos que son parte de mi familia celestial.
Qué más puedo decir hermanos: “que confíen plenamente, que el Señor sabe el momento justo de hacer su milagro en cada uno de los matrimonios entregados a su amor”. Yo entiendo cuando se emiten las llamadas de auxilio. ! Oren por mí! ¿.Claro que las entiendo, pero el amor y el conocimiento de Jesús en nuestras vidas ya hacen que esas llamadas sean más cortas y que los clamores sean con El directamente.

  Espero que este testimonio sea de mucha ayuda para aquellos que están empezando en la lucha, si el milagro aún no se ha realizado no se preocupen, pregunten al Señor qué tiene deparado para ustedes. Yo seguiré luchando por mi matrimonio, por conservar la llama de la fe y el amor en El. Por ser esa puerta abierta de bendiciones para mi hogar.¡ Dios los bendiga siempre!. Con cariño Nancy.

Link de las fotos del matrimonio:

http://www.facebook.com/media/set/?set=a.2037343814224.156618.1263093997&l=6066cab65e

 

NUESTRO MATRIMONIO ES RESTAURADO POR NUESTRO AMADO JESUS

NUESTRO MATRIMONIO ES RESTAURADO POR NUESTRO AMADO JESUS

¡Bendiciones en Cristo Jesús! Cuando nuestro matrimonio es restaurado por nuestro amado Jesús, es porque nos hemos entregado a su Voluntad, hemos confiado y tenido mucha fe que Jesús lo restauraría y hemos trabajado en nuestra sanidad. Jesús se vale de cualquier medio para restaurar un matrimonio. En mi caso particular cuando ya no tenía fuerzas y oraba y clamaba a Jesús porque no me doliera, tuve un sueño y soñé que Jesús me traía de su mano a mi esposo. Y así fue como comencé a abandonarme y a confiar en Jesús, pero sobre todo a perdonar y a perdonarme. Sólo les puedo decir que en mi oración le pedía a Jesús que cuando mi esposo regresara convertido y que me enseñará a amar como él y que yo, no quería lastimar a mi esposo, porque eso sería lastimarle a Él.

Mi esposo y yo teníamos 5 años y 6 meses sin vernos, vivíamos en países distintos, pero antes de viajar, mi esposo me seguía pidiendo el divorcio, se veía muy enamorado de la señora con quien estaba. Yo viajé confiando en que el Señor restauraría mi matrimonio, pero nunca pensé que fuera en este viaje, pues según yo todavía no estaba preparada para que Jesús lo restaurará. Después de días sin ver a mi esposo estando allá, el me llama y me cita para vernos, sentí el lastimar de mi corazón y el de él, nos abrazamos y lloré como niña. Allí conversamos y él me dijo que estaba confundido y que tenía miedo de regresar conmigo, que yo le había hecho daño, y además que nuestro regreso iba ser una tortura para él porque siempre le iba a recordar la infidelidad. Yo, le dije que habíamos hecho una promesa y que Dios no quiere el divorcio. Que yo respetaba la decisión que tomará y que Dios era el dueño de mi vida, y que yo, había cometido muchos errores pero que Dios me estaba transformando, que era humana y que por el amor que le tengo a Dios me esforzaría por no lastimarlo, ni herirlo pero soy humana y por ende podría hacerlo inconscientemente. Me dijo que le diera tiempo, que regresaríamos, que quería estar conmigo.

Tan bueno es Jesús y misericordioso que sólo estando bajo su gracia pude actuar como lo hice después de esa conversación, tuve que despedirme de mi esposo y humanamente sentirme la otra, porque él se iba a la casa de ella, porque ellos vivían juntos o sea humanamente mi matrimonio se había perdido. Pero como Dios tiene otros planes, nos seguíamos viendo como si fuéramos amantes todos los días en las mañanas y luego a las 4 de la tarde me deja donde yo vivía y se iba a la casa de la señora, no teníamos relaciones tampoco. Un día llega y me dice que estaba convencido de regresar y comenzar y recién tuvimos intimidad, sólo Jesús podría estar en mi corazón y me entregué a Jesús, le dije Señor: “yo no deseo lastimarlo por eso lo hicimos”, para mí fue como nuestra primera vez; después de eso él se quedó muy mal, y me dijo: “Tu eres mi esposa y te tengo como la otra”, no pude más humanamente, me quebré y le dije que no aguantaba esta situación y me dijo: ”Las cosas van a cambiar, dame tiempo, no quiero lastimar a la señora que está conmigo”. Y sentí que eso era una cariño de Jesús, porque Jesús no quería que nadie saliera herido, ella era una víctima también de satanás; después no tuvimos más intimidad hasta el día que me dijo: “Hoy quiero quedarme a dormir contigo, ya hable con ella”. Y allí comenzó a Jesús a transformarlo.

Todo lo hace Jesús, sólo tenemos que orar y entregar nuestro corazón para que Él lo transforme, lo demás él lo hará a su debido momento, sólo debemos confiar y pedirle que aumente cada día más nuestra fe. Mi esposo me dijo que su corazón siempre fue de Jesús, pero su mente estaba siendo seducida, confundida, que nunca pensaba que con su actitud lastimaba, que él era egoísta y que no sabía el daño que causaba, no se daba cuenta de las consecuencias de su pecado. Es lo poco que me ha contado aún está en proceso de conversión, a él le duele hablar del pasado, porque se siente arrepentido y avergonzado. Él no me lo dice pero yo lo siento así. Lo respeto, y con esto quiero decirle a los matrimonios restaurados que muchas veces, lastimamos a nuestros cónyuges porque permitimos que el enemigo manipule nuestras emociones y queremos pensar por ellos, creemos que está pensando en la OM, que no son felices estando a nuestro lado, y tantas otras cosas que nos pone en nuestra mente el coludo; cuando en realidad nuestros cónyuges han sido unas victimas del cachudo y que ahora que han vuelto y han visto el amor de Jesús se siente que no nos amaron, no nos valoraron que perdieron el tiempo, siente vergüenza y arrepentimiento.

  Entonces hermanitos tenemos que tener Misericordia y disposición en Jesús para amarlos como quiere Jesús. Hermanitos: ¡preparasen para ese glorioso momento!. Hermanos no desesperen, perdonen, y trabajen en buscar el Reino de Dios, lo demás vendrá sólo a su debido tiempo. Confíen, esperen y luchen. Porque de Cristo es La victoria. ¡Paz y bien!

MI ESPOSO HA VUELTO!

MI ESPOSO HA VUELTO!

Hermanitos: quería compartir con ustedes la alegría de mi matrimonio, hace 2 meses conté por este medio mi testimonio y ¡la alegría que mi esposo había vuelto! y me había pedido que contáramos con la bendición de Dios, pues hermanitos gracias a la obra de papito Dios el día 9 de junio contraje matrimonio y mi hogar ya bendecido por Dios ha mejorado mucho. Claro aún se sigue con algunas luchas pues el coludo siempre quiere tendernos trampas y después del matrimonio la primera prueba que me puso es que perdí mi empleo pues mi jefe decidió contratar otra persona diciendo que se sentía más cómodo trabajando con un hombre en el cargo que yo desempeñaba pero, yo sé que Dios ya me sacó victoriosa una vez y lo hará de nuevo según sea su santa Voluntad.

  De otro lado les cuento que el coludo también atacó a mi esposo, pues el viernes pasado haciendo aseo a nuestro carro encontramos unas cruces en plata contramarcadas dentro de él, las llevamos donde un sacerdote y él nos aconsejó estar muy de la mano de Dios para no dejar que la gente nos haga daño. Pero bueno hermanitos a pesar de esto estoy muy feliz porque ya estamos como una familia de verdad, dejamos de vivir en pecado y sé que de la mano de Dios vamos a salir victoriosos.

  Pues así como un día después del abandono de mi esposo luego de tener mi hijo el me dio fuerzas para luchar, hoy con mi hogar bendecido estoy segura que estas fuerzas serás más grandes aun. Quise contar este testimonio pues a veces sentimos que Dios no nos escucha y no es así mi hogar un día se destruyó totalmente mi esposo se fue con otra mujer y así como les conté en mi anterior correo decía que no me quería que jamás quería volver conmigo pero hermanos ¡Dios cambia corazones!. ¡Nunca perdamos la fe y la esperanza!.

Un abrazo Diana.

DIOS RESTAURO MI MATRIMONIO

 

DIOS RESTAURO MI MATRIMONIO

Mi nombre es Diana y hace varios años llegué a este grupo con una tristeza que no me dejaba estar, pues mis planes de matrimonio se habían ido al piso y yo estaba sola con mi hijo de apenas 40 días de nacido porque mi esposo había decidido alejarse de nosotros por otra mujer. Fueron momentos de dolor de angustia de soledad, de soportar humillaciones, fueron tantas cosas, que no vale la pena ya nombrar pero, un día en una de esas tantas depresiones que me daban y de llanto sin poder parar, me senté en el computador y puse cadenas de oración a la familia, luego puse algo así como oraciones para salvar la familia y Dios empezó a hacer su obra pues me trajo a este grupo.
En algunas ocasiones escribí desesperada sin saber qué hacer pues, me sentía desesperada y además sentía que Dios no restauraría mi hogar pues no era casada y había empezado las cosas mal, entonces pensaba: ¿Como Dios me va a ayudar si ni siquiera soy casada?, ¿si no ayuda a la gente que hizo las cosas bien mucho menos a mí, y entraba en llanto de nuevo por qué? me preguntaba: ¿por qué no había hecho las cosas bien?, pasaron los meses y yo cada vez renegaba más de mi esposo y de la mujer que tenía, llegué a odiarla de una manera que ustedes no se imaginan, hasta la maldecía, hasta que un día encontré una novena

Maravillosa que es la novena a la Sangre de Cristo y desde ese día en vez de maldecirla la bendecía. Recuerdo que todas las mañanas al levantarme, decía Señor cubre con tu Preciosa Sangre, a aquella mujer con nombre propio y a mi esposo cubre todos los lugares donde están bendícelos y aléjalos de toda tentación y peligro de todo mal.
Cuando pasaron algunos meses y no había respuesta, si no que por el contrario mi esposo se empeñaba cada vez más en alejarse de nosotros, ya no vivíamos juntos, me decía que no me quería, que no sentía nada por mí, que no se explicaba por qué un día quiso casarse conmigo y mil cosas más, yo decaía y le reclamaba a Dios ¿por qué no me escuchaba? le decía: “¿Cómo es posible que mi esposo ni siquiera piense en nuestro hijo, si yo mil veces te lo he pedido?”, y ante tantos reclamos un día llamé a pelearle a mi esposo porque ya no me ayudaba ni con los gastos de mi hijo y ese día enloquecida enfurecida le dije de todo y el me respondió: “¿por qué eres así?, hasta había pensado en ir a visitarlos porque llevo muchas noches que no dejo de soñar con mi hijo viéndolo sonreír, y jugando, desafortunadamente ese día comprendí que Dios sí nos escucha, digo desafortunadamente por que tuvo que ser mi esposo quien me lo dijo y no la fe que debía tener.

Pasaron muchos meses y yo seguía en oración, mi esposo a veces se alejaba, a veces se acercaba pero las cosas iban de mal en peor, pero un día ante los continuos acosos míos, decidió que regresáramos a vivir juntos, fue terrible esta decisión, porque las cosas en vez de mejorar empeoraron, pues yo quería hacerlas a mi modo y no entendía que no era en mi tiempo si no en el tiempo de Dios. Así que solo a los cuatro meses de convivencia llegamos a agresiones verbales y físicas terribles así que nuevamente nos distanciamos, yo me fui con mi hijo de nuevo a casa de mis padres y mi esposo me dijo que jamás volvería a vivir conmigo a lo que yo obviamente reaccionaba peor le decía cosas terribles pero regresé a casa de mis padres.

Ante tantas cosas entendí, que no podía pretender ser yo quien cambiara a mi esposo y que no era cuando yo quisiera que iba a pasar, trataba de entenderlo pero no era fácil, cuando me entraba la soledad reaccionaba llamándolo diciéndole de todo, hasta que un día le pedí a Dios que me ayudara, que lo necesitaba, que me diera fuerzas para no seguir así y que si su Voluntad era que el debería alejarse que lo entendería, pero que no me dejara caer en tristeza y ese día la vida me cambió pues empecé a dejar de llamar a mi esposo, solo lo hacía por cosas del niño, no era grosera cuando hablábamos pero tampoco cariñosa solo cordial y ya.

Así que después de unos cuantos meses, sentía que mi esposo ya no me hablaba en los mismos términos que yo lo hacía, si no que era más cordial y que empezaba a acercarse pasaron los meses y su acercamiento era mayor hasta que un día se decidió y me pidió que volviéramos a ser pareja, pero de nuevo yo caí y empecé a reclamarle y a decirle que me quería casar, que era ya, que por qué esto, que por qué aquello y de nuevo el empezó a sentir rechazo, él me decía que no lo presionara, que él estaba intentando hacer las cosas bien así que seguimos así durante un año y decidí no volverle a tocar el tema solo le pedí a Dios que me ayudara a que el decidiera volver conmigo a vivir y a casarse, así que llego el día y de nuevo me pidió que viviéramos juntos pero lo pensé mucho no quería seguir en lo mismo, pero sabía que si le tocaba el tema el matrimonio todo iba a empeorar, así que acepte que volviéramos a vivir y estar cerca de él y además sabía que mi hijo necesitaba su padre cerca.

  En noviembre decidí que deberíamos volver a estar juntos y me mudé a la ciudad donde él está pero esta vez le pedía a Dios que quería hacer las cosas bien y que me ayudara a que el tomara la decisión. Y hermanos quiero contarles que el Jueves mi esposo me propuso matrimonio, me casaré en junio y lo más hermoso, ahora somos una pareja más unida mi esposo está más cerca de Dios y con amor hemos cambiado algunas cosas que aún faltaban.

  Quiero contar mi historia para que sea una voz de aliento ante todos los hermanitos que aún están en la lucha, decirles que ¡no pierdan la fe!, que no se cansen y que ¡Dios siempre nos escucha! y tiene planes para nosotros, es solo cuestión de saber esperar, pues no es en los tiempos de nosotros es en los tiempos de Dios. Ahora que ya estamos mejor el coludo empieza a atacar por otras partes hoy estuve a punto de perder mi empleo por un altercado con mi jefe y el jefe de mi esposo ha cambiado mucho con él quería amigos de mujeres y borrachera ha querido cambiarlo pero yo confió en que el amor y la Voluntad de Dios es Infinita y que él nos mostrara el ¡camino.!

HACE DIEZ MESES ME SEPARE DE MI ESPOSA Y MI MATRIMONIO FUE RESTAURADO

 

HACE DIEZ MESES ME SEPARE DE MI ESPOSA Y MI MATRIMONIO FUE RESTAURADO

Queridos hermanos: Hoy quiero compartir con ustedes, ¡La Grandeza de Nuestro Señor!, hace diez meses me separé de mi esposa y de mis hijos por problemas con la familia de ella, desde ese día todo se ponía peor, no podía ver a mis hijos, ella me dijo, que no me quería ver en la casa nunca más y que no me amaba, empecé a asistir a oraciones, a la hora santa, a la Eucaristía y a pedirle a Dios por la restauración de mi matrimonio y cada vez las cosas se ponían peor, llegó un tiempo desde diciembre hasta abril que no tuve ningún contacto con mis hijos y mi esposa sin saber nada de ellos, ella de vez en cuando me enviaba un mensaje de texto pero yo lleno de orgullo no le respondía uno solo.

  Pero Dios milagrosamente a mediados de marzo hizo que asistiera a una casa de oración y consejería, le conté mi situación a esa persona y me dijo que le enviara un mensaje de texto a mi esposa a ver como reaccionaba, pero igual mi orgullo y saber que ella andaba con otro hombre, no quise hacerlo, a los tres días me decidí y a las tres de la mañana le envié un mensaje diciéndole que los quería mucho y que les deseaba lo mejor (a mis hijos y a ella) y tan grande es mi Señor que a las 7 de la mañana ella me respondió.

  Pasamos durante este tiempo por tantos sufrimientos y hasta adulterio que le vacían a uno el alma y me sentía vacío, pero Dios sabe por qué nos puso de nuevo en el camino, yo le ayudé a ella a salir de ese adulterio, con la grandeza de Dios y sé que Dios nos juntó de nuevo, para salir adelante porque los dos nos íbamos a necesitar mucho, ¡gracias a Dios tenemos dos meses de estar como novios! (de nuevo) y ¡Bendito Dios! ayer mi esposa me dijo: “que me fuera a la casa a vivir con ellos”, aún no lo he hecho porque para los que creen que Dios no los escucha, ¡Dios es tan Grande! que no solo está restaurándome a mí y a mi esposa y a nuestro matrimonio sino que también está restaurando nuestro hogar porque le estamos haciendo unos arreglos pequeños a la casita donde vivíamos, porque ¡Dios hace nuevas todas las cosas!.

Sigan adelante hermanos y no se echen atrás sigan con fe y esperanza y oren mucho por sus esposos (as) porque ahora sé por qué Dios permita porque pase muchas cosas tristes en nuestras vidas, ¡Él siempre está a nuestro lado y nos ama!. ¡Dios los bendiga! y seguiré orando por el grupo.

Saludo de Carlos Mauricio (el esposo de Nidia) a JSMF.