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Pregunta: ¿Cómo hago para superar este dolor profundo y de muerte en mi alma?

 

En este momento sientes un dolor tan profundo que nada ni nadie te puede entender, sientes que tu corazón va a estallar de tanto llorar, el dolor es tal, que ya sabes dónde queda el alma, ahí al ladito del corazón y para colmo de males sientes que una espada le atravesó profundamente, tu mirada es otra y tus amigos y seres queridos te reclaman a la vida. Muy pocas personas te entienden, solo las que hemos sentido este dolor de muerte   (no encuentro como más definirlo) podemos entenderte y guiarte de este sinsentido a la sensatez

 No quiero extenderme en describir este estado, pues todos los de este grupo sabemos cómo es y la verdad te entendemos, y sabemos que acabas de entrar al hospital de JSMF (JESÚS SALVA A MI FAMILIA) por la puerta de urgencias y vas directo a la UCI (UNIDAD DE CUIDADOS INTENSIVOS) de nuestro hospital espiritual, te trajo el ‘azar’, una búsqueda extraña en internet, o alguien que te quiere mucho te sugirió que nos visitaras. En fin, no importa, se que pronto sanarás, te lo prometo. Mas en este estado tu cabeza al igual que la nuestra está llena de preguntas y afirmaciones, tales como:

  • ¿A qué horas   sucedió todo esto?
  • Si lo he dado todo ¿por qué se va?
  • ¿Donde esta Dios?¿ por qué lo permitió?
  • He fallado, no he sido perfect@, pero esto que está sucediendo no tiene sentido
  • Si siempre le he sido fiel ¿por qué me paga así?
  • No era necesario que me mintiera
  • Dios mío, porque aún me tienes viv@ si ya no le veo sentido a vivir

Si, es cierto, hemos pasado por la noche más oscura de nuestras vidas, como la que tu vives en este momento, pero hoy quiero decirte que no estás sol@, que somos miles orando para que   tu corazón sane y se levante, supere este estado que no te deja vivir y que muy seguramente ya te adelgazo (te hizo perder varios kilos, o talvez la ansiedad te los aumento) y muy seguramente redujo tu rendimiento en el empleo y cambio el comportamiento con tus hijos y seres queridos. Mi intención al escribir esto, es que quiero que te levantes, he comprendido cuando me buscan para ayudar a alguien que recién entra al grupo que NINGUNA, LÉELO BIEN, NINGUNA de mis palabras logra calmar a alguien que tiene abierta la herida más profunda de su corazón; por esta razón quiero hacer público el remedio que siempre doy siempre funciona en estos casos, el que te va a ayudar a volver a vivir, que te ayude a amar de nuevo la vida y a mirarla con esperanza y valor. Quiero decirte que hay un Dios que te ama que quiere cuidar de ti, que desde siempre estás en sus pensamientos   y curar todas y cada una de las heridas de tu corazón y   cargarte como el Buen Pastor que es, hasta el momento que puedas sostenerte por ti mism@.

¿Cómo puedes empezar a sanar? Ninguno de nosotros en el grupo puede devolverte la esperanza, hemos comprendido que solo Dios puede sacarte de ese estado en que te encuentras,   por lo tanto aca te va, el primer medicamento espiritual para que comiences a mejorar. Haz lo siguiente…sigue estos pasos… con calma, yo te espero.

  1. Ve por tu biblia…
  2. ¿Ya la tienes? Sino la tienes .. no tiene sentido que sigas leyendo…¿insisto ya la tienes?¿ si? Ok entonces… avancemos..
  3. Vas a secar tus lagrimas… y vas a leer lentamente esta oración + En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amen (Te das la bendición y dices lentamente, con tu corazón) Dios mío, tal vez en mi vida he estado muy alejad@ de Ti o no te he tomado con la seriedad que corresponde, con seguridad no Te he amado sobre todas las cosas y por no tenerte en el primer lugar en mi vida estoy en este momento que estoy atravesando He escuchado decir que eres un Padre amoroso, que cuidas de forma especial por cada uno de tus hijos, hoy me reconozco como hij@ tuy@, hoy acá en el nombre de Jesús clamo a Ti, como tu hij@… tu conoces toda mi vida, aciertos, desaciertos, riquezas y miserias, todo está ante Tus OJOS y sabes cuánto necesito   de Ti hoy y siempre y cuanto necesito de   hoy en adelante escuchar y entender Tu Palabra para que me guie, y me lleve a Ti.   Te pido me cubras con la Preciosa Sangre de Jesús y envíes tu Santo Espíritu para que me ayude a entender Tu Palabra y lo que este momento me quieres decir. Amén.
  4. Abres tu biblia, con respeto y humildad al azar y vas a leer el párrafo o capitulo que te salga.
  5. ¿Listo? ¿Ya lo leíste? (no tiene sentido que me mientas, te mientes a ti, y de nada serviría en este momento)
  6. Ok vas a leerlo de nuevo
  7. ¿Si lo hiciste? Ok, entonces aquella frase que más se te quedó era lo que Dios quería decirte, y se por experiencia propia que sentir un Dios que te ama y que te habla a través de su palabra y te levantará y te llenara de esperanza.   Toma esa frase o párrafo y medítalo, comprende bien que te quiso decir Dios y mira cómo puedes llevarlo a tu vida.
  8. Desde hoy comienza a tener un cuadernito o a marcar en tu biblia las citas que Dios te va dando, con fecha en que lo hace y verás cómo poco a poco te va guiando con su amor y poder.
  9. Mañana en la noche o a primera hora vuelve a hacer este mismo ejercicio, la comunicación con Dios es primordial en este proceso, y obvio obedecer los mandamientos y a Su Palabra, y lo que te dice a través de ella.

La gran mayoría de las veces funciona,   siempre y cuando lo hagas con amor, reverencia, humildad y respeto.   Si no   funciona a la primera vuelve a intentarlo. Somos muchos a los que Dios nos ha hablado y levantado con su palabra, por lo tanto no vas a ser el/la primer@.   Solo El, quien te amo desde siempre, quien te creo,   puede hablarte al corazón y levantarte. He notado que en el estado en que te encuentras, ninguno en el grupo o sobre la tierra puede hacer eso.. SOLO EL y Su Palabra, por lo tanto comienza a activar tu comunicación con Dios, deja de pasar tanto tiempo en internet leyendo cosas que no son sanas o tratando de espiar a tu pareja en facebook o sus correos y comienza a escudriñar las escrituras. No quiero que entiendas que no me gusta que recibas consejos, claro hay santos sacerdotes, monjas, monjes, laicos comprometidos que te pueden ayudar y guiar, pero muchas veces en el estado de desesperación en que te encuentras (o te encontrabas si hiciste bien la LECTIO DIVINA como se llama el ejercicio de los   9 pasos que acabaste de leer) que no escuchas a nadie y solo EL puede y sabe cómo hablar a tu corazón y calmarlo. Te aclaro, busca amigos de oración que entiendan esta lucha, pocas personas de oración la comprenden por eso debes ser cuidadoso, sino al primer consejo te dicen que tires la toalla y tú sabes que esa no es la solución, el amor verdadero, el que es para siempre no tira la toalla. Sigamos, con los consejos… ¿Vas a permitir que Dios te sane? Bien dice en su palabra ‘Dios sana los corazones destrozados y venda los heridos’   (salmo 147,3) pero recuerda que tanto en el mundo espiritual como en el material para recibir sanidad debes ir al médico o al menos llamarlo para que te haga una visita en tu domicilio si tu salud no lo permite. Entonces si decides permitir que Dios te sane,   tienes varias herramientas para salir de este estado de cuidados intensivos en que te encuentras:

  1. Volver a encontrarte con su palabra, cada que lo necesites (al principio o al final del día y practicar la LECTIO DIVINA que aprendiste hoy)
  2. Visitar el santísimo. Te recomiendo que visites al sagrario de tu parroquia o cerca de tu trabajo   al menos 4 veces en la semana y que cada visita sea superior a 30 minutos. Aprovecha allí y háblale a Dios con tu corazón, como al mejor de los padres, como al   mejor de los amigos, como a la mejor de la madres.   La vida en la tierra es para recibir su misericordia, ábrele tu corazón y cuéntale todo de ti, de   tu cónyuge, de tus hijos de tus preocupaciones,   de la tercera persona, etc., si quieres llévale una listica con los temas que quieres conversar,   y bueno pide por ti, por los tuyos, pero también pide por otros, veras como vas sanando y como tu oración sincera es escuchada.
  3. Si has pecado confiésate, allí su misericordia te levantará, y sanará. Te lo aseguro, serás otr@. Eso si, aléjate del pecado, sino tu herida seguirá sin sanar. Comienza tu conversión, ya le has dado muchas largas, pues comienza de una vez, no te arrepentirás.
  4. Ve a misa diariamente durante   dos meses y comulga, ¡volverás a la vida! , te lo aseguro, así es, muchos en el grupo lo han comprobado, pues la Eucaristía es el Dios en tu alma, sanando levantando, limpiando, liberando y llenándote de ese hombre y mujer nuevos que El quiere que seas. Por último,   quiero que me recibas este consejo, muchos en el grupo te van a ayudar y a aconsejar con su experiencia, lo cual es bueno y sano, pues necesitas guía de quienes han pasado por este camino, pero evita volverte:

JUAN DEPENDIENTE           CARLOS DEPENDIENTES           CLAUDIA DEPENDIENTE           JORGE DEPENDIENTE           LUISA DEPENDIENTE     MARITZA DEPENDIENTE

Noooo… Aunque quienes te guíen bien en este proceso y no dudo que sean cruciales, no crees dependencia de las personas, apóyate en ellas, pero hoy aprendiste un método para tener una comunicación con DIOS, quien te ama y te quiere orientar y revelar su plan para bendecirte, sanarte y bendecir a tu familia Consulta siempre y primero a Dios, luego a nosotros tus hermanos de lucha, por lo tanto quiero que te conviertas   en: VUÉLVETE CRISTO DEPENDIENTE Busca su palabra cuando no sepas que hacer, cuando quieras consuelo o instrucción, en ella está la vida.           ten siempre a la mano una biblia,           Acude al santísimo,           y en lo posible acude varias veces a misa en semana, ojala diario y comulga Sanarás, no te lo prometo yo… TE LO PROMETE EL… pues quien se acoge a EL,   A NUESTRO AMADO JESÚS NUNCA SERÁ DEFRAUDADO ÁNIMO PUES, MUCHOS , PERO MUCHOS NO TE IMAGINAS CUANTOS (MILES) ESTAMOS ORANDO POR TI (ofreciendo misas, rosarios, obras de misericordia, adoraciones al Santísimo, oraciones y sacrificios), para que te levantes, para que te encuentres con Jesús (y también te apoyes en su santísima madre) para que recibas esa vida en abundancia que quieres recibir, para que sientas ese amor del BUEN PASTOR que da la vida por sus ovejas, para que recibas la sanidad que hemos recibido por las Santas Llagas de Nuestro Señor y para que su Preciosísima Sangre vertida sobre tu corazón y las heridas   de tu mente y tus recuerdos te sané, y puedas pronto tomar fuerzas para enfrentar el reto de rescatar tu hogar. Por ahora… sana…sana tus heridas .. y recupérate de este dolor,   luego… mas luego cuando estés mejor.. Comenzaras a trabajar en tu conversión y en la intercesión (o batalla espiritual) que son los pasos que siguen…   Dios te bendiga Tu hermanito menor   y CRISTO DEPENDIENTE

Jorge Abad

Pregunta: ¿Que es abandonarse y abandonar nuestros cónyuges en las manos de Dios?

 

Pregunta: ¿Que es abandonarse y abandonar nuestros cónyuges en las manos de Dios?

Hola a todos, Este correo creo que lo debía desde los inicios del grupo, pues es de las preguntas mas frecuentes, que nos hacemos y de las más difíciles de responder. Entremos en materia, pongamos bases:  QUE SIGNIFICA LA PALABRA ABANDONAR según la real academia de la lengua, entre muchas definiciones esta: Dejar, desamparar a alguien o algo. Dejar un lugar, apartarse de él. Dejar una ocupación, un intento, un derecho, etc. , emprendido ya. Entregar, confiar algo a una persona o cosa.   *COMPRENDAMOS COMO ES EL AMOR DE DIOS POR NOSOTROS El amor infinito de Dios por cada uno de nosotros, miremos estas citas: “Con amor eterno te he amado” (Jer 31, 3) Isaías 49:15 y 16: ‘¿Se olvidará la mujer que Dios a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidare de ti.
He aquí que en las palmas de mis manos te tengo esculpida; delante de mí están siempre tus muros.’ ‘Aunque mi padre y mi madre me abandonen, Tú me acogerás’ (Sal 27,10) ‘Como un Padre tiene ternura con sus hijos, así el Señor tiene ternura con sus fieles’ (Sal 103,13) ‘Cuando Israel era un niño yo le amé… lo levanté en mis brazos, lo atraí con ligaduras humanas, con lazos de amor. Fui para ellos como quien alza una criatura contra su mejilla y me bajaba hasta ella para darle de comer’ (Os 11,1 4). ‘Yo os consolaré como cuando a uno le consuela su madre’ (Is 66,13). ‘Los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos’ (Mc 10,16) Si atraviesas un río, yo estaré contigo y no te arrastrará la corriente. Si pasas por medio de las llamas, no te quemarás y ni siquiera te chamuscarás. Isaías 43:2 ‘cariñoso con todas sus criaturas’ (Sal 145,9) ‘No hay amor más grande que dar la vida por los amigos’. Jn 15, 9 17
¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? … Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.  Romanos 8, 35 38 : “para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior con su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios” (Efesios 3: 16 19) Vivo por fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí . Gálatas 2,20 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en El, no se pierda, mas tenga vida eterna. Juan 3,16 Es cierto, Dios es un Padre profundamente amoroso , El por esencia es AMOR [ Dios es amor . (Primera carta de San Juan 4, 7 21)], El te ama a ti, y a tu conyuge con amor desbordado e infinito y si hay terceras personas tambien a ellas le ama,  pero el no va a obligar a nadie a cambiar, pero si hará como con el hijo pródigo que le permitió aprender y comprender donde estaba el verdadero amor y la verdadera riqueza, Dios cambiará lo exterior para tocar el interior el hombre.

¿QUE SIGNIFICA CONFIAR EN DIOS?

Veíamos que en la definición de abandonar, decía “Entregar, confiar algo a una persona o cosa.”, miremos estas citas que hablan de la confianza y entrega a Dios. ‘No tengas miedo, solamente confía en Mí’ (Mc 5,36). “Pon tu vida en sus manos, confía plenamente en él, y él actuará en tu favor, así todos verán con claridad que tu eres justo y recto.”Salmo 37. 5 y 6 !DICHOSOS LOS QUE CONFIAN EN SU MISERICORDIA, Y SE APRESURAN A CUMPLIR SUS LEYES!!!” Eclesiastico 18,14 ‘guárdame como a la niña de tus ojos, escóndeme bajo la sombra de tus alas’ (Sal 17,8) ‘Tú eres mi Padre, mi Dios, la roca de mi salvación’ (Sal 89,27) ‘ confía en Dios y obra el bien. Haz del Señor tus delicias y Él te dará lo que te pide tu corazón. Encomiéndale todos tus afanes, confía en Él y Él actuará’ (Sal 36,3 5) Dejen todas sus preocupaciones a Dios, porque Él se interesa por ustedes. 1 Pedro 5:7 QUIEN CONFÍA EN EL NO QUEDARA DEFRAUDADO ROMANOS 10,11 Dios esta esperando que confíes en El, que fuera de que creas en El, le creas y sepas que si te acoges a El a su misericordia no te fallara. Es estar seguros que EL SIEMPRE ESTA OBRANDO SU PERFECTA VOLUNTAD. Les recomiendo estas dos canciones:

¿QUE SIGNIFICA ABANDONAR A NUESTRO CÓNYUGE EN MANOS DE DIOS?

Ahora cuando alguien nos dice abandone a su esposo, su familiar, su hijo, su hermano en manos de Dios: Significa dejar las propias seguridades, es soltar a esa persona y dejar de perseguirla, dejar de querer saber qué hace, o deja de hacer, que dice o deja de decir, dejar de estar preguntando a los suegros y ¿qué más de mi esposa/esposo?, seguir orando e intercediendo por esa persona pero no angustiarse ni preocuparse, si hizo o no hizo, si llamo o no llamo, si compro o no compro, si se divierte con muchos/muchas o con pocos/pocas , es confiar en que Dios hará la obra, a su modo, en su momento, cuando más le parezca mejor. ¿O acaso puedes tu decirle a Dios como hacer las cosas mejor?, confía en la sabiduría infinita de Dios, en sus tiempos, y procesos, en que EL todo lo hace bien y perfecto, que Él sabe escribir derecho sobre renglones torcidos Significa tener entrenada la respuesta para la tentación hacia nuestra mente.. Si viene un pensamiento de… ¿que estará haciendo fulano o fulana? responderle a la mente: No me importa, está en Manos de DIOS… y esas manos son mucho mejor que las mías….y seguir en lo que íbamos… no discutir más con esa tentación. Significa soltarlos, les recuerdo este texto:

EL EJERCICIO DE LA HOJA DE PAPEL: https://jesussalvamifamilia.org/content//index.php?option=com_content&task=view&id=1737&Itemid=59 (Habla de todo esto mismo)

¿QUE SIGNIFICA ABANDONARSE EN LAS MANOS DE DIOS?

Es estar seguros de que EL NOS AMA, que nunca nos fallara que aunque caminemos por cañadas oscuras nos protege (SALMO 91) y aunque veamos todo, todo oscuro, como muchos testimonios de la página, y vidas de santos y de personas que han confiado en Dios a lo largo de la historia, saben que Dios no les fallara NUNCA. Un sacerdote muy sabio decía.. Que el mayor exorcismo era ser consiente del amor de Dios.. Y decir a modo de jaculatoria muchas veces: yo sé que Dios me ama y si es por otra persona decir Dios mío, yo sé que tu amas a FULANO/FULANA Y decirlo muchas veces, pidiendo a Dios la gracia de la fe y la confianza, muy bien dice Jesús a Santa Faustina, muchas veces palabras sobre la confianza: ¿Por qué tienes miedo? ¿Piensas que Me faltará la omnipotencia para ayudarte? Pinta una imagen Mía, según la visión que ves, con la Inscripción : “¡Jesús, yo confío en Ti!.” “Oh alma sumergida en las tinieblas, no te desesperes, todavía no todo está perdido, habla con tu Dios que es el Amor y la Misericordia Misma. Alma, escucha la voz de tu padre Misericordioso.” (Diario #1486, p. 522)  “La humanidad no conseguirá la paz hasta que no se dirija con confianza a Mi misericordia. Oh, cuánto Me hiere la desconfianza del alma. Esta alma reconoce que soy santo y justo, y no cree que Yo soy la Misericordia, no confía en Mi bondad. También los demonios admiran Mi justicia, pero no creen en Mi bondad.” (Diario #300, p.153) Y Santa Margarita María Alacoque El Corazón de Jesús le dijo: “Si quieres agradarme confía en Mí. Si quieres agradarme más, confía más. Si quieres agradarme inmensamente, confía inmensamente en Mí” . Y así, a muchos muchos santos, y cuando Dios le habla a cualquiera en la biblia o a los santos, nos habla a nosotros. Para terminar les copio la oración del abandono propio en las manos de Dios:

ORACIÓN DEL ABANDONO:

Beato Carlos de Foucauld.

“Padre mío, me abandono a Ti, haz de mi lo que quieras. Lo que hagas de mi te lo agradezco. Estoy dispuesto a todo, lo acepto todo. Con tal de que tu voluntad se haga en mí. y en todas tus criaturas, no deseo nada más, Dios mío. Pongo mi vida en tus manos, te la doy, Dios mío, con todo el amor de mi corazón, porque te amo, y porque para mí, amarte es darme, entregarme en tus manos sin medida, con infinita confianza. Porque tú eres mi Padre”Bueno Dios les bendiga, hasta acá esta reflexión, y mi deseo es que se abandonen y abandonen a sus cónyuges en manos de Dios, y que la PAZ que proviene de Dios y de la Confianza en El que sobrepasa todo entendimiento llegue pronto a sus corazones. Momento. Reza y confía; no te agites. La agitación nada mejora. Dios es misericordioso y escuchará tus oraciones San Padre Pío Pdta: adicional les copio dos textos que inspiradores

Jesús, Piénsalo tú Una oración del Siervo de Dios Don Dolindo Ruotolo  Jesús a las almas:

¿Por qué os confundís agitándoos? Dejad a mí la cura de vuestras cosas y todo se calmará.
En verdad os digo que cada acto de verdadero, ciego, completo abandono en mí, produce el efecto que deseáis y resuelve las situaciones espinosas.
Abandonarse a mí no significa atormentarse, trastornarse y desesperarse, volviendo luego a una oración agitada para que yo os ayude, y cambiar así la agitación en oración. Abandonarse significa cerrar plácidamente los ojos del alma, transferir el pensamiento de la tribulación, y confiarse a mí para que sólo yo opere, diciendo: piénsalo tú.
Es contra el abandono, esencialmente contra la preocupación, la agitación y el querer pensar en las consecuencias de un hecho.
Es como la confusión que traen los niños que pretenden que la mamá piense en sus necesidades, y quieren pensarlas ellos, obstaculizando con sus ideas y sus fijaciones infantiles, su trabajo.
Cerrad los ojos y dejaos llevar por la corriente de mi gracia, cerrad los ojos y no pensad en el momento presente, transfiriendo el pensamiento del futuro como de una tentación, reposad en mi creyendo en mi bondad, y os juro por mi amor que, diciéndome con estas disposiciones: piénsalo tú, yo lo pienso de lleno, os consuelo, os libero, os conduzco.
Y cuando debo llevaros por una vía diferente de aquella que veis vosotros, yo os adiestro, os llevo en mis brazos haciéndoos hallar, como niños adormecidos en los brazos maternos, la otra orilla.
Lo que os trastorna y os hace daño inmenso es vuestro razonamiento, vuestro pensamiento, vuestro tormento, y el querer a toda costa procuraros aquello que os aflige.
Cuantas cosas yo realizo cuando el alma, tanto en sus necesidades espirituales como en aquellas materiales, se vuelve a mí, me mira y diciéndome: piénsalo tú, cierra los ojos y reposa.
Obtenéis pocas gracias cuando os atormentáis  por producirlas, tenéis muchísimas cuando la oración es abandono pleno a mí.
Vosotros en el dolor oráis para que yo realice, pero para que yo realice como vosotros creéis…
No os dirigís a mí, sino queréis que yo me adapte a vuestras ideas; no sois enfermos que piden al médico la atención, sino que se la sugieren.
No hagáis así, sino orad como os he enseñado en el Padre: Santificado sea tu nombre, esto es, sed glorificado en esta necesidad mía; venga a nosotros tu reino, esto es, todo concurra a tu reino, en nosotros y en el mundo; hágase tu voluntad así en la tierra, como en el cielo, esto es, dispón tú en esta necesidad como mejor te parezca para nuestra vida eterna y temporal.
Si me decís de veras: hágase tu voluntad, que es lo mismo que decir: piénsalo tú, yo intervengo con toda mi omnipotencia y resuelvo las situaciones más cerradas.
He aquí, ¿Tú ves que la enfermedad apremia en vez de decaer?, no te agites, cierra los ojos y dime con confianza: Hágase tu voluntad, piénsalo tú. Te digo que yo lo pienso y que intervengo como médico, y llevo a cabo un milagro cuando ocurre.
¿Tú ves que el enfermo empeora?. No te trastornes, sino cierra los ojos y di: piénsalo tú. Te digo que yo lo pienso, y que no hay medicina más potente que una intervención mía de amor.
Lo pienso sólo cuando cierras los ojos.
Vosotros sois insomnes, vosotros queréis evaluar todo, escudriñar todo, pensar en todo, y os abandonáis así a las fuerzas humanas, o peor, a los hombres, confiando en su intervención.
Es esto lo que obstaculiza, impide mis palabras y mis miradas. Oh, como yo deseo de vosotros este abandono para beneficiaros, y ¡cómo me entristezco al veros agitados!.
Satanás tiende precisamente a ésto: a agitaros para apartaros de mi acción y arrojaros como una presa de las iniciativas humanas.
Confiad por eso sólo en mí, reposad en mí, abandonaos a mí en todo”.

Si tenéis vuestros recursos, aunque pocos, o si los buscáis, estáis en el campo natural y seguís por lo tanto el recorrido natural de las cosas, que es a menudo frecuentemente obstaculizado por Satanás. Ningún razonador o ponderador ha hecho milagros, ni siquiera entre los Santos; opera divinamente quien se abandona a Dios. Cuando veas que las cosas se complican, di con los ojos del alma cerrados: Jesús, piénsalo tú. Y distráete, porque tu mente es aguda… y para ti es difícil ver el mal y tener confianza en mí distrayéndote de ti. Haz así para todas tus necesidades, haced así todos, y veréis grandes, continuos y silenciosos milagros. Os lo juro por mi amor. Y yo lo pensaré, os lo aseguro. Orad siempre con esta disposición de abandono y tendréis gran paz y gran fruto, incluso cuando yo os concedo la gracia de la inmolación de reparación y de amor, que importa el sufrimiento. ¿Te parece imposible?. Cierra los ojos y di con toda el alma: Jesús, piénsalo tú. No temas, lo pensaré y bendecirás mi nombre humillándote. Mil oraciones no valen un solo acto de abandono: recuérdalo bien. No hay novena más eficaz que esta:

¡Oh Jesús me abandono en Ti, Piénsalo tú!

La Maravilla de ser Hijos de Dios Autor: P. Angel Peña O.A.R.  Capítulo 1: La ternura de Dios. Abandono en las manos de Dios. LA TERNURA DE DIOS Muchos hombres actuales tienen miedo a Dios, porque no lo conocen o porque viven en pecado y no tienen tranquila su conciencia. Creen que Dios es un ser muy poderoso, distante y poco amigable… y le temen. Lo temen, porque no lo conocen realmente y no lo conocen, porque no hablan con Él, porque no oran. Éste es el gran defecto de millones de hombres, que están vacíos por dentro, sin amor y ‘sin alma’. Algunos prefieren pensar que Dios no existe y que todo lo que sucede es fruto de las fuerzas desconocidas de la naturaleza. Pero sus vidas están llenas de temor: temor a la muerte, a la enfermedad, al futuro, al fracaso, a los enemigos…

No han llegado todavía a conocer la más grande y hermosa verdad que nos enseñó Jesucristo: que Dios es Amor. Dios es un Padre amoroso y cariñoso, que controla el Universo y las fuerzas naturales, y que quiere hacernos felices, porque somos sus hijos. Realmente, cuando uno llega a conocer un poco a Dios, entonces llega a darse cuenta de que todo está en sus manos y bajo su control y que podemos confiar plenamente en Él, pase lo que pase. Incluso, como dirían muchos santos, es tan amigable y cariñoso que tiene sentido del humor y nos hace reír, muchas veces, con sus sorpresas y alegrías. Sí, Dios no es tan serio que solamente acepta las reverencias y los saludos con palabras solemnes y altisonantes. No, es un papá que quiere amor y confianza de sus pequeños hijos, los hombres. No le tengas miedo, Él tiene contados hasta los pelos de tu cabeza y conoce todos tus problemas, cuéntale todo lo que te pasa y déjale ayudarte. Él te dice: ‘No tengas miedo, solamente confía en Mí’ (Mc 5,36). Ahora escucha la Palabra de Dios ‘Como un Padre tiene ternura con sus hijos, así el Señor tiene ternura con sus fieles’ (Sal 103,13). Él nos toma en sus brazos y nos hace caricias como a un niño pequeño. ‘Cuando Israel era un niño yo le amé… lo levanté en mis brazos, lo atraí con ligaduras humanas, con lazos de amor. Fui para ellos como quien alza una criatura contra su mejilla y me bajaba hasta ella para darle de comer’ (Os 11,1 4). ‘Yo os consolaré como cuando a uno le consuela su madre’ (Is 66,13).

Sí, Dios es un Padre amoroso que nos cuida como una madre. Su ternura y sus caricias nos las manifiesta de muchas maneras; a veces, en la intimidad de la oración; otras veces, a través del cariño de nuestros seres queridos; a veces también, a través de la sonrisa de los niños o de la belleza de la naturaleza. Pensemos en Jesús, el Dios hecho hombre, cómo quería a los niños. ‘Los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos’ (Mc 10,16). Él nos mira como al joven rico, a quien ‘miró con cariño y lo amó’ (Mc 10,21). Por eso, puedes confiar en su amor y decirle con cariño: ‘Abba, papá’. ‘Aunque mi padre y mi madre me abandonen, Tú me acogerás’ (Sal 27,10). Dios mío, ‘guárdame como a la niña de tus ojos, escóndeme bajo la sombra de tus alas’ (Sal 17,8).

‘Tú eres mi Padre, mi Dios, la roca de mi salvación’ (Sal 89,27). Y puedes decirle, como Jesús: ‘Padre, que no se haga mi voluntad, sino la tuya’ (Lc 22,42). ‘Padre, en tus manos encomiendo mi vida’ (Lc 23,46). Sí, ‘confía en Dios y obra el bien. Haz del Señor tus delicias y Él te dará lo que te pide tu corazón. Encomiéndale todos tus afanes, confía en Él y Él actuará’ (Sal 36,3 5). Que la ternura de Dios sea tu criterio para juzgar todas las cosas, pues Él no se olvida ni del más pequeño de sus hijos. A este respecto, la M. Teresa de Calcuta cuenta que, en una ocasión, vino a visitarla un padre de familia, desesperado, porque su hijo estaba gravemente enfermo y para curarse necesitaba una medicina muy cara que sólo se encontraba en Inglaterra. Todavía estaba hablando, cuando le regalaron una cesta de medicinas y… ¡Qué alegría! Precisamente, encima de todas, estaba la medicina que necesitaba aquel hombre para su hijo. La M. Teresa comentaba: ‘Hay tantos millones de niños en el mundo y, sin embargo, Dios tiene tiempo para pensar en este pequeñito’.

Así es nuestro Dios, bueno y ‘cariñoso con todas sus criaturas’ (Sal 145,9). Él te ama a ti también y ‘Él te colmará de gracia y de ternura’ (Sal 103,4). ABANDONO EN LAS MANOS DE DIOS Si Dios es tu Padre, puedes abandonarte confiadamente en Él. Abandónate como Abraham, a quien Dios dijo: ‘Sal de tu tierra, de tu parentela, de la casa de tu padre y vete a la tierra que yo te mostraré’ (Gén 12,1). Y Abraham dejó todas sus seguridades humanas y se lanzó a una aventura desconocida, solamente confiando en Dios. Y Dios lo bendijo, dándole una descendencia tan numerosa como las estrellas del cielo o las arenas de las playas del mar. Si obedeces a Dios y sigues su voluntad, no quedarás defraudado y Él llenará todas tus esperanzas. Él tiene sobre ti unos planes, que jamás hubieras podido imaginar. ‘Él es poderoso para darnos en abundancia mucho más de lo que podemos pedir o imaginar’ (Ef 3,20). Decía el Bto Escribá de Balaguer: ‘Os aseguro que, si confiáis en su Providencia, si os abandonáis totalmente en sus brazos omnipotentes, nunca os faltarán los medios necesarios… y gozaréis de una alegría y una paz que la posesión de todos los bienes de la tierra no os puede dar’ (Amigos de Dios). Él te dice: ‘Yo nunca te dejaré ni te abandonaré’ (Jos 1,5; Heb 13,5). Por eso, puedes confiar tranquilo como aquel niño que, en medio de una gran tempestad en medio del mar, jugaba tranquilo y, cuando le preguntaron: ¿No tienes miedo? No, respondió, mi padre es el capitán. Ten esa confianza del niño, como Sta. Teresita del Niño Jesús, que decía: ‘Mi camino es el de la confianza y el amor… Este camino es el abandono del niñito, que se duerme sin miedo en los brazos de su padre’ (MB1). Y decía: ‘El abandono es el fruto delicioso del amor’ (Poesía 42). El abandono y la confianza amorosa y sin límites en nuestro Padre Dios son las dos alas para llegar hasta Él sin peligro, son como los dos brazos del niño pequeño que abraza a su Padre con amor y sin temor.

Vale la pena abandonarse en los brazos de Dios. Pero piensa que abandonarse significa estar en una disponibilidad total a sus planes. El abandono es la manifestación más plena del amor y de la confianza. Abandono es olvidarte de ti mismo y confiar solamente en Él, es creer firmemente en su amor divino, es confiar hasta la audacia, aunque no veas el final. Es como dejarte llevar y navegar sin temor en el mar inmenso del Corazón de Dios. Porque ‘en el Corazón de Dios no hay más que amor’ (Cura de Ars). A veces, el abandono cuesta mucho, porque significa dejar todas las seguridades humanas e ideas personales y dejarse llevar… por Él. Es fiarse de Él, pase lo que pase, sin ponerle nunca condiciones. Es saber que Él controla tu vida hasta en los más mínimos detalles y que todo lo que suceda es lo mejor para ti. Es buscar siempre la voluntad de Dios y cumplirla. ¿Alguna vez te has entregado así totalmente hasta el abandono en las manos de Dios? Bernard Nathanson, el famoso abortista norteamericano, convertido católico, dice en su libro ‘La mano de Dios’: ‘Al aceptar a Cristo, le he entregado el control de mi vida, ya no tengo control de nada, ni quiero tenerlo. Antes convertí mi vida en un caos, pero ahora estoy en las manos de Dios’. Vale la pena entregarse, pero piensa que, si lo haces, debes ser fiel a tu compromiso y no volverte atrás. Es como decirle de antemano: ‘Gracias, por todo lo que pase en mi vida’. Es como ser una Eucaristía viviente, una ‘acción de gracias’ permanente. Pero ¿te fías de Dios? ¿Alguna vez te has rebelado contra Él o contra lo que ha permitido en tu vida? ¿Estás dispuesto a aceptar la enfermedad o cualquier otra desgracia sin rebelión? ¿Por qué tienes tanto miedo a lo que puede sucederte? ¿Acaso no crees que todo está en las manos de tu Padre Dios? No pierdas energías, pensando en tu futuro, no acudas a brujos, curanderos, adivinos o talismanes para que te den buena suerte. Deja que Él se ocupe personalmente de tus asuntos, no quieras resolverlos a tu manera. Déjale ser Dios y hacerlo todo de acuerdo con sus planes. Hablar de abandono y de entrega total es hablar de aceptación total a sus planes divinos. Es creer que Él guía la barca de tu vida con amor, porque quiere tu bien y tu felicidad. Es dejarte llevar por Él sin preguntar a dónde ni porqué. Es entregarle la responsabilidad de tu vida. Es como firmarle un cheque en blanco. Es fiarse de Él, aunque no comprendas nada ni veas el futuro con claridad. Puedes estar seguro de que todo lo que suceda obedece a un plan divino o, al menos, lo permite para tu bien. Nada sucede por casualidad. Él controla hasta los más mínimos detalles de tu vida. Por eso, puedes dormir tranquilo entre sus brazos. Y puedes decir confiado: ‘Aunque mi padre y mi madre me abandonen, Dios estará conmigo’ (Sal 27,10). Sí, aunque nadie te quiera por ser viejo, pobre, feo o enfermo, Dios te ama. Puedes estar seguro de su amor. Por eso, nunca digas: ‘Dios me ha abandonado, el Señor se ha olvidado de mí… ¿Puede una madre olvidarse del hijo de sus entrañas?… Pues, aunque una madre se olvidara, yo nunca podría olvidarme de ti’ (Is 49,15). Dios no puede olvidarse de ti, porque eres su hijo. Por eso, pase lo que pase, di convencido: ‘Dios es mi luz y mi salvación ¿a quién temeré? Dios es el refugio de mi vida ¿quien me hará temblar?… Aunque un ejército acampe contra mí, mi corazón no teme; aunque estalle una guerra contra mí, estoy seguro… Él me dará cobijo en su cabaña en el día de la desgracia; y me esconderá en lo escondido de la tienda (de su corazón)’ (Sal 27).

Y ahora dite a ti mismo, si tienes problemas: ‘Mi Padre Dios vela sobre mí, Él lo sabe todo, sabe lo que me está pasando y conoce mis necesidades. Mi Padre es bueno y me ama. Puedo estar tranquilo, sabiendo que Él está tomando las medidas necesarias para ayudarme y solucionar mi problema’. Y puedes decirle con confianza: Padre mío, ‘aunque pase por un valle de tinieblas y sombras de muerte, no temeré mal alguno, porque Tú estás conmigo. Tu vara y tu cayado me sosiegan. Preparas una mesa ante mí… y mi copa rebosa (de alegría). Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida y habitaré en tu casa, Señor, por los siglos de los siglos sin fin’ (Sal 23). Sí, Padre mío, estoy en tus manos, haz de mí lo que tú quieras. Solo tengo un deseo: cumplir en cada instante tu santa voluntad. Ayúdame a dejarme llevar por Ti. Hazme completamente disponible a tus designios sobre mí. Y, cuando me pidas algo que me cueste, dame fortaleza para dártelo. No quiero negarte nada, no quiero decirte nunca NO, ni un SI a medias, sino un SI entero y total. Gracias, Padre, sé que me amas y, por eso, quiero agradecerte por mi vida y todo lo que me has regalado. Quisiera hacer de mi vida una sinfonía para alabarte eternamente. Ahora quiero decirte desde lo más profundo de mi corazón que te QUIERO y te ADORO y te DOY GRACIAS, porque eres mi Padre. Amén. Y tu Padre podría responderte: Hijo mío, a veces te puedo parecer incomprensible, porque soy invisible y te parezco lejano, pero estoy muy cerca de ti y nunca me olvido de ti. Tú no puedes comprender ahora con qué amor te llevo en mi corazón. ¿Cómo podría olvidarme un instante de ti, si eres mi hijo? Aunque no sientas mi cercanía, estoy a tu lado. Cree en mi amor. Si pudieras entender la inmensidad de mi amor por ti no tendrías miedo jamás, porque yo estoy contigo. Si tú supieras la esperanza que tengo en ti, no medirías tanto tu generosidad. Si supieras cómo te protejo siempre en medio de los peligros y tentaciones, tendrías más serenidad. Si supieras la inmensa felicidad que te preparo en el cielo, tus dolores te parecerían insignificantes. Si supieras cuánto te amo, morirías de alegría. Yo te amo, hijo mío, no lo dudes. Entrégate a mi amor sin condiciones y para siempre.

¿QUE SIGNIFICA ABANDONAR A NUESTRO CÓNYUGE EN MANOS DE DIOS?

Ahora cuando alguien nos dice abandone a su esposo, su familiar, su hijo, su hermano en manos de Dios: Significa dejar las propias seguridades, es soltar a esa persona y dejar de perseguirla, dejar de querer saber qué hace, o deja de hacer, que dice o deja de decir, dejar de estar preguntando a los suegros y ¿qué más de mi esposa/esposo?, seguir orando e intercediendo por esa persona pero no angustiarse ni preocuparse, si hizo o no hizo, si llamo o no llamo, si compro o no compro, si se divierte con muchos/muchas o con pocos/pocas , es confiar en que Dios hará la obra, a su modo, en su momento, cuando más le parezca mejo r. ¿O acaso puedes tu decirle a Dios como hacer las cosas mejor?, confía en la sabiduría infinita de Dios, en sus tiempos, y procesos, en que EL todo lo hace bien y perfecto, que Él sabe escribir derecho sobre renglones torcidos Significa tener entrenada la respuesta para la tentación hacia nuestra mente.. Si viene un pensamiento de… ¿que estará haciendo fulano o fulana? responderle a la mente: No me importa, está en Manos de DIOS… y esas manos son mucho mejor que las mías….y seguir en lo que íbamos… no discutir más con esa tentación. Significa soltarlos, les recuerdo este texto:

EL EJERCICIO DE LA HOJA DE PAPEL: https://jesussalvamifamilia.org/content//index.php?option=com_content&task=view&id=1737&Itemid=59 (Habla de todo esto mismo)

¿QUE SIGNIFICA ABANDONARSE EN LAS MANOS DE DIOS? Es estar seguros de que EL NOS AMA, que nunca nos fallara que aunque caminemos por cañadas oscuras nos protege (SALMO 91) y aunque veamos todo, todo oscuro, como muchos testimonios de la página, y vidas de santos y de personas que han confiado en Dios a lo largo de la historia, saben que Dios no les fallara NUNCA. Un sacerdote muy sabio decía.. Que el mayor exorcismo era ser consiente del amor de Dios.. Y decir a modo de jaculatoria muchas veces: yo sé que Dios me ama y si es por otra persona decir Dios mío, yo sé que tu amas a FULANO/FULANA Y decirlo muchas veces, pidiendo a Dios la gracia de la fe y la confianza, muy bien dice Jesús a Santa Faustina, muchas veces palabras sobre la confianza: ¿Por qué tienes miedo? ¿Piensas que Me faltará la omnipotencia para ayudarte? Pinta una imagen Mía, según la visión que ves, con la Inscripción : “¡Jesús, yo confío en Ti!.” “Oh alma sumergida en las tinieblas, no te desesperes, todavía no todo está perdido, habla con tu Dios que es el Amor y la Misericordia Misma. Alma, escucha la voz de tu padre Misericordioso.” (Diario #1486, p. 522)  “La humanidad no conseguirá la paz hasta que no se dirija con confianza a Mi misericordia. Oh, cuánto Me hiere la desconfianza del alma. Esta alma reconoce que soy santo y justo, y no cree que Yo soy la Misericordia, no confía en Mi bondad. También los demonios admiran Mi justicia, pero no creen en Mi bondad.” (Diario #300, p.153) Y Santa Margarita María Alacoque El Corazón de Jesús le dijo: “Si quieres agradarme confía en Mí. Si quieres agradarme más, confía más. Si quieres agradarme inmensamente, confía inmensamente en Mí” . Y así, a muchos muchos santos, y cuando Dios le habla a cualquiera en la biblia o a los santos, nos habla a nosotros. Para terminar les copio la oración del abandono propio en las manos de Dios:

ORACIÓN DEL ABANDONO:

Beato Carlos de Foucauld.

“Padre mío, me abandono a Ti, haz de mi lo que quieras. Lo que hagas de mi te lo agradezco. Estoy dispuesto a todo, lo acepto todo. Con tal de que tu voluntad se haga en mí. y en todas tus criaturas, no deseo nada más, Dios mío. Pongo mi vida en tus manos, te la doy, Dios mío, con todo el amor de mi corazón, porque te amo, y porque para mí, amarte es darme, entregarme en tus manos sin medida, con infinita confianza. Porque tú eres mi Padre”

Bueno Dios les bendiga, hasta acá esta reflexión, y mi deseo es que se abandonen y abandonen a sus cónyuges en manos de Dios, y que la PAZ que proviene de Dios y de la Confianza en El que sobrepasa todo entendimiento llegue pronto a sus corazones. Momento. Reza y confía; no te agites. La agitación nada mejora. Dios es misericordioso y escuchará tus oraciones San Padre Pío Pdta: adicional les copio dos textos que inspiradores

Jesús, Piénsalo tú Una oración del Siervo de Dios Don Dolindo Ruotolo  Jesús a las almas:

¿Por qué os confundís agitándoos? Dejad a mí la cura de vuestras cosas y todo se calmará. En verdad os digo que cada acto de verdadero, ciego, completo abandono en mí, produce el efecto que deseáis y resuelve las situaciones espinosas. Abandonarse a mí no significa atormentarse, trastornarse y desesperarse, volviendo luego a una oración agitada para que yo os ayude, y cambiar así la agitación en oración. Abandonarse significa cerrar plácidamente los ojos del alma, transferir el pensamiento de la tribulación, y confiarse a mí para que sólo yo opere, diciendo: piénsalo tú. Es contra el abandono, esencialmente contra la preocupación, la agitación y el querer pensar en las consecuencias de un hecho. Es como la confusión que traen los niños que pretenden que la mamá piense en sus necesidades, y quieren pensarlas ellos, obstaculizando con sus ideas y sus fijaciones infantiles, su trabajo. Cerrad los ojos y dejaos llevar por la corriente de mi gracia, cerrad los ojos y no pensad en el momento presente, transfiriendo el pensamiento del futuro como de una tentación, reposad en mi creyendo en mi bondad, y os juro por mi amor que, diciéndome con estas disposiciones: piénsalo tú, yo lo pienso de lleno, os consuelo, os libero, os conduzco. Y cuando debo llevaros por una vía diferente de aquella que veis vosotros, yo os adiestro, os llevo en mis brazos haciéndoos hallar, como niños adormecidos en los brazos maternos, la otra orilla. Lo que os trastorna y os hace daño inmenso es vuestro razonamiento, vuestro pensamiento, vuestro tormento, y el querer a toda costa procuraros aquello que os aflige. Cuantas cosas yo realizo cuando el alma, tanto en sus necesidades espirituales como en aquellas materiales, se vuelve a mí, me mira y diciéndome: piénsalo tú, cierra los ojos y reposa. Obtenéis pocas gracias cuando os atormentáis  por producirlas, tenéis muchísimas cuando la oración es abandono pleno a mí. Vosotros en el dolor oráis para que yo realice, pero para que yo realice como vosotros creéis… No os dirigís a mí, sino queréis que yo me adapte a vuestras ideas; no sois enfermos que piden al médico la atención, sino que se la sugieren. No hagáis así, sino orad como os he enseñado en el Padre: Santificado sea tu nombre, esto es, sed glorificado en esta necesidad mía; venga a nosotros tu reino, esto es, todo concurra a tu reino, en nosotros y en el mundo; hágase tu voluntad así en la tierra, como en el cielo, esto es, dispón tú en esta necesidad como mejor te parezca para nuestra vida eterna y temporal. Si me decís de veras: hágase tu voluntad, que es lo mismo que decir: piénsalo tú, yo intervengo con toda mi omnipotencia y resuelvo las situaciones más cerradas. He aquí, ¿Tú ves que la enfermedad apremia en vez de decaer?, no te agites, cierra los ojos y dime con confianza: Hágase tu voluntad, piénsalo tú. Te digo que yo lo pienso y que intervengo como médico, y llevo a cabo un milagro cuando ocurre. ¿Tú ves que el enfermo empeora?. No te trastornes, sino cierra los ojos y di: piénsalo tú. Te digo que yo lo pienso, y que no hay medicina más potente que una intervención mía de amor. Lo pienso sólo cuando cierras los ojos. Vosotros sois insomnes, vosotros queréis evaluar todo, escudriñar todo, pensar en todo, y os abandonáis así a las fuerzas humanas, o peor, a los hombres, confiando en su intervención. Es esto lo que obstaculiza, impide mis palabras y mis miradas. Oh, como yo deseo de vosotros este abandono para beneficiaros, y ¡cómo me entristezco al veros agitados!. Satanás tiende precisamente a ésto: a agitaros para apartaros de mi acción y arrojaros como una presa de las iniciativas humanas.  Confiad por eso sólo en mí, reposad en mí, abandonaos a mí en todo”.

 Si tenéis vuestros recursos, aunque pocos, o si los buscáis, estáis en el campo natural y seguís por lo tanto el recorrido natural de las cosas, que es a menudo frecuentemente obstaculizado por Satanás. Ningún razonador o ponderador ha hecho milagros, ni siquiera entre los Santos; opera divinamente quien se abandona a Dios. Cuando veas que las cosas se complican, di con los ojos del alma cerrados: Jesús, piénsalo tú. Y distráete, porque tu mente es aguda… y para ti es difícil ver el mal y tener confianza en mí distrayéndote de ti. Haz así para todas tus necesidades, haced así todos, y veréis grandes, continuos y silenciosos milagros. Os lo juro por mi amor. Y yo lo pensaré, os lo aseguro. Orad siempre con esta disposición de abandono y tendréis gran paz y gran fruto, incluso cuando yo os concedo la gracia de la inmolación de reparación y de amor, que importa el sufrimiento. ¿Te parece imposible?. Cierra los ojos y di con toda el alma: Jesús, piénsalo tú. No temas, lo pensaré y bendecirás mi nombre humillándote. Mil oraciones no valen un solo acto de abandono: recuérdalo bien. No hay novena más eficaz que esta:

¡Oh Jesús me abandono en Ti, Piénsalo tú!

La Maravilla de ser Hijos de Dios Autor: P. Angel Peña O.A.R.  Capítulo 1: La ternura de Dios. Abandono en las manos de Dios. LA TERNURA DE DIOS Muchos hombres actuales tienen miedo a Dios, porque no lo conocen o porque viven en pecado y no tienen tranquila su conciencia. Creen que Dios es un ser muy poderoso, distante y poco amigable… y le temen. Lo temen, porque no lo conocen realmente y no lo conocen, porque no hablan con Él, porque no oran. Éste es el gran defecto de millones de hombres, que están vacíos por dentro, sin amor y ‘sin alma’. Algunos prefieren pensar que Dios no existe y que todo lo que sucede es fruto de las fuerzas desconocidas de la naturaleza. Pero sus vidas están llenas de temor: temor a la muerte, a la enfermedad, al futuro, al fracaso, a los enemigos…

No han llegado todavía a conocer la más grande y hermosa verdad que nos enseñó Jesucristo: que Dios es Amor. Dios es un Padre amoroso y cariñoso, que controla el Universo y las fuerzas naturales, y que quiere hacernos felices, porque somos sus hijos. Realmente, cuando uno llega a conocer un poco a Dios, entonces llega a darse cuenta de que todo está en sus manos y bajo su control y que podemos confiar plenamente en Él, pase lo que pase. Incluso, como dirían muchos santos, es tan amigable y cariñoso que tiene sentido del humor y nos hace reír, muchas veces, con sus sorpresas y alegrías. Sí, Dios no es tan serio que solamente acepta las reverencias y los saludos con palabras solemnes y altisonantes. No, es un papá que quiere amor y confianza de sus pequeños hijos, los hombres. No le tengas miedo, Él tiene contados hasta los pelos de tu cabeza y conoce todos tus problemas, cuéntale todo lo que te pasa y déjale ayudarte. Él te dice: ‘No tengas miedo, solamente confía en Mí’ (Mc 5,36). Ahora escucha la Palabra de Dios ‘Como un Padre tiene ternura con sus hijos, así el Señor tiene ternura con sus fieles’ (Sal 103,13). Él nos toma en sus brazos y nos hace caricias como a un niño pequeño. ‘Cuando Israel era un niño yo le amé… lo levanté en mis brazos, lo atraí con ligaduras humanas, con lazos de amor. Fui para ellos como quien alza una criatura contra su mejilla y me bajaba hasta ella para darle de comer’ (Os 11,1 4). ‘Yo os consolaré como cuando a uno le consuela su madre’ (Is 66,13).

Sí, Dios es un Padre amoroso que nos cuida como una madre. Su ternura y sus caricias nos las manifiesta de muchas maneras; a veces, en la intimidad de la oración; otras veces, a través del cariño de nuestros seres queridos; a veces también, a través de la sonrisa de los niños o de la belleza de la naturaleza. Pensemos en Jesús, el Dios hecho hombre, cómo quería a los niños. ‘Los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos’ (Mc 10,16). Él nos mira como al joven rico, a quien ‘miró con cariño y lo amó’ (Mc 10,21). Por eso, puedes confiar en su amor y decirle con cariño: ‘Abba, papá’. ‘Aunque mi padre y mi madre me abandonen, Tú me acogerás’ (Sal 27,10). Dios mío, ‘guárdame como a la niña de tus ojos, escóndeme bajo la sombra de tus alas’ (Sal 17,8).

‘Tú eres mi Padre, mi Dios, la roca de mi salvación’ (Sal 89,27). Y puedes decirle, como Jesús: ‘Padre, que no se haga mi voluntad, sino la tuya’ (Lc 22,42). ‘Padre, en tus manos encomiendo mi vida’ (Lc 23,46). Sí, ‘confía en Dios y obra el bien. Haz del Señor tus delicias y Él te dará lo que te pide tu corazón. Encomiéndale todos tus afanes, confía en Él y Él actuará’ (Sal 36,3 5). Que la ternura de Dios sea tu criterio para juzgar todas las cosas, pues Él no se olvida ni del más pequeño de sus hijos. A este respecto, la M. Teresa de Calcuta cuenta que, en una ocasión, vino a visitarla un padre de familia, desesperado, porque su hijo estaba gravemente enfermo y para curarse necesitaba una medicina muy cara que sólo se encontraba en Inglaterra. Todavía estaba hablando, cuando le regalaron una cesta de medicinas y… ¡Qué alegría! Precisamente, encima de todas, estaba la medicina que necesitaba aquel hombre para su hijo. La M. Teresa comentaba: ‘Hay tantos millones de niños en el mundo y, sin embargo, Dios tiene tiempo para pensar en este pequeñito’.

Así es nuestro Dios, bueno y ‘cariñoso con todas sus criaturas’ (Sal 145,9). Él te ama a ti también y ‘Él te colmará de gracia y de ternura’ (Sal 103,4). ABANDONO EN LAS MANOS DE DIOS Si Dios es tu Padre, puedes abandonarte confiadamente en Él. Abandónate como Abraham, a quien Dios dijo: ‘Sal de tu tierra, de tu parentela, de la casa de tu padre y vete a la tierra que yo te mostraré’ (Gén 12,1). Y Abraham dejó todas sus seguridades humanas y se lanzó a una aventura desconocida, solamente confiando en Dios. Y Dios lo bendijo, dándole una descendencia tan numerosa como las estrellas del cielo o las arenas de las playas del mar. Si obedeces a Dios y sigues su voluntad, no quedarás defraudado y Él llenará todas tus esperanzas. Él tiene sobre ti unos planes, que jamás hubieras podido imaginar. ‘Él es poderoso para darnos en abundancia mucho más de lo que podemos pedir o imaginar’ (Ef 3,20). Decía el Bto Escribá de Balaguer: ‘Os aseguro que, si confiáis en su Providencia, si os abandonáis totalmente en sus brazos omnipotentes, nunca os faltarán los medios necesarios… y gozaréis de una alegría y una paz que la posesión de todos los bienes de la tierra no os puede dar’ (Amigos de Dios). Él te dice: ‘Yo nunca te dejaré ni te abandonaré’ (Jos 1,5; Heb 13,5). Por eso, puedes confiar tranquilo como aquel niño que, en medio de una gran tempestad en medio del mar, jugaba tranquilo y, cuando le preguntaron: ¿No tienes miedo? No, respondió, mi padre es el capitán. Ten esa confianza del niño, como Sta. Teresita del Niño Jesús, que decía: ‘Mi camino es el de la confianza y el amor… Este camino es el abandono del niñito, que se duerme sin miedo en los brazos de su padre’ (MB1). Y decía: ‘El abandono es el fruto delicioso del amor’ (Poesía 42). El abandono y la confianza amorosa y sin límites en nuestro Padre Dios son las dos alas para llegar hasta Él sin peligro, son como los dos brazos del niño pequeño que abraza a su Padre con amor y sin temor.

Vale la pena abandonarse en los brazos de Dios. Pero piensa que abandonarse significa estar en una disponibilidad total a sus planes. El abandono es la manifestación más plena del amor y de la confianza. Abandono es olvidarte de ti mismo y confiar solamente en Él, es creer firmemente en su amor divino, es confiar hasta la audacia, aunque no veas el final. Es como dejarte llevar y navegar sin temor en el mar inmenso del Corazón de Dios. Porque ‘en el Corazón de Dios no hay más que amor’ (Cura de Ars). A veces, el abandono cuesta mucho, porque significa dejar todas las seguridades humanas e ideas personales y dejarse llevar… por Él. Es fiarse de Él, pase lo que pase, sin ponerle nunca condiciones. Es saber que Él controla tu vida hasta en los más mínimos detalles y que todo lo que suceda es lo mejor para ti. Es buscar siempre la voluntad de Dios y cumplirla. ¿Alguna vez te has entregado así totalmente hasta el abandono en las manos de Dios? Bernard Nathanson, el famoso abortista norteamericano, convertido católico, dice en su libro ‘La mano de Dios’: ‘Al aceptar a Cristo, le he entregado el control de mi vida, ya no tengo control de nada, ni quiero tenerlo. Antes convertí mi vida en un caos, pero ahora estoy en las manos de Dios’. Vale la pena entregarse, pero piensa que, si lo haces, debes ser fiel a tu compromiso y no volverte atrás. Es como decirle de antemano: ‘Gracias, por todo lo que pase en mi vida’. Es como ser una Eucaristía viviente, una ‘acción de gracias’ permanente. Pero ¿te fías de Dios? ¿Alguna vez te has rebelado contra Él o contra lo que ha permitido en tu vida? ¿Estás dispuesto a aceptar la enfermedad o cualquier otra desgracia sin rebelión? ¿Por qué tienes tanto miedo a lo que puede sucederte? ¿Acaso no crees que todo está en las manos de tu Padre Dios? No pierdas energías, pensando en tu futuro, no acudas a brujos, curanderos, adivinos o talismanes para que te den buena suerte. Deja que Él se ocupe personalmente de tus asuntos, no quieras resolverlos a tu manera. Déjale ser Dios y hacerlo todo de acuerdo con sus planes. Hablar de abandono y de entrega total es hablar de aceptación total a sus planes divinos. Es creer que Él guía la barca de tu vida con amor, porque quiere tu bien y tu felicidad. Es dejarte llevar por Él sin preguntar a dónde ni porqué. Es entregarle la responsabilidad de tu vida. Es como firmarle un cheque en blanco. Es fiarse de Él, aunque no comprendas nada ni veas el futuro con claridad. Puedes estar seguro de que todo lo que suceda obedece a un plan divino o, al menos, lo permite para tu bien. Nada sucede por casualidad. Él controla hasta los más mínimos detalles de tu vida. Por eso, puedes dormir tranquilo entre sus brazos. Y puedes decir confiado: ‘Aunque mi padre y mi madre me abandonen, Dios estará conmigo’ (Sal 27,10). Sí, aunque nadie te quiera por ser viejo, pobre, feo o enfermo, Dios te ama. Puedes estar seguro de su amor. Por eso, nunca digas: ‘Dios me ha abandonado, el Señor se ha olvidado de mí… ¿Puede una madre olvidarse del hijo de sus entrañas?… Pues, aunque una madre se olvidara, yo nunca podría olvidarme de ti’ (Is 49,15). Dios no puede olvidarse de ti, porque eres su hijo. Por eso, pase lo que pase, di convencido: ‘Dios es mi luz y mi salvación ¿a quién temeré? Dios es el refugio de mi vida ¿quien me hará temblar?… Aunque un ejército acampe contra mí, mi corazón no teme; aunque estalle una guerra contra mí, estoy seguro… Él me dará cobijo en su cabaña en el día de la desgracia; y me esconderá en lo escondido de la tienda (de su corazón)’ (Sal 27).

Y ahora dite a ti mismo, si tienes problemas: ‘Mi Padre Dios vela sobre mí, Él lo sabe todo, sabe lo que me está pasando y conoce mis necesidades. Mi Padre es bueno y me ama. Puedo estar tranquilo, sabiendo que Él está tomando las medidas necesarias para ayudarme y solucionar mi problema’. Y puedes decirle con confianza: Padre mío, ‘aunque pase por un valle de tinieblas y sombras de muerte, no temeré mal alguno, porque Tú estás conmigo. Tu vara y tu cayado me sosiegan. Preparas una mesa ante mí… y mi copa rebosa (de alegría). Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida y habitaré en tu casa, Señor, por los siglos de los siglos sin fin’ (Sal 23). Sí, Padre mío, estoy en tus manos, haz de mí lo que tú quieras. Solo tengo un deseo: cumplir en cada instante tu santa voluntad. Ayúdame a dejarme llevar por Ti. Hazme completamente disponible a tus designios sobre mí. Y, cuando me pidas algo que me cueste, dame fortaleza para dártelo. No quiero negarte nada, no quiero decirte nunca NO, ni un SI a medias, sino un SI entero y total. Gracias, Padre, sé que me amas y, por eso, quiero agradecerte por mi vida y todo lo que me has regalado. Quisiera hacer de mi vida una sinfonía para alabarte eternamente. Ahora quiero decirte desde lo más profundo de mi corazón que te QUIERO y te ADORO y te DOY GRACIAS, porque eres mi Padre. Amén. Y tu Padre podría responderte: Hijo mío, a veces te puedo parecer incomprensible, porque soy invisible y te parezco lejano, pero estoy muy cerca de ti y nunca me olvido de ti. Tú no puedes comprender ahora con qué amor te llevo en mi corazón. ¿Cómo podría olvidarme un instante de ti, si eres mi hijo? Aunque no sientas mi cercanía, estoy a tu lado. Cree en mi amor. Si pudieras entender la inmensidad de mi amor por ti no tendrías miedo jamás, porque yo estoy contigo. Si tú supieras la esperanza que tengo en ti, no medirías tanto tu generosidad. Si supieras cómo te protejo siempre en medio de los peligros y tentaciones, tendrías más serenidad. Si supieras la inmensa felicidad que te preparo en el cielo, tus dolores te parecerían insignificantes. Si supieras cuánto te amo, morirías de alegría. Yo te amo, hijo mío, no lo dudes. Entrégate a mi amor sin condiciones y para siempre.

Pregunta: ¿Qué pasa cuando nuestro esposo/esposa se enamora de la tercera persona?

 

Pregunta: ¿Qué pasa cuando nuestro esposo/esposa se enamora de la tercera persona?

Queridos soldaditos:

Escribo estas líneas guiada por el Santo Espíritu y orando para que cada corazón se abra al amor de Dios, el amor más grande del mundo.

Mi amado esposo se enamoró de otra persona, al punto de ofrecerle matrimonio (recuerdo para quienes no lo saben que estuvimos separados y divorciados legalmente por casi cuatro años). Incluso, cuando hablaba con ella por el celular, le decía palabras amorosas delante de mí, me decía que la amaba, que ella le había cambiado la vida, etc. Siempre pensaba que eso era una mentira del diablo. Mantuve mi fe, mi esperanza y el amor de Dios en mi corazón, aunque él me decía que el amor entre nosotros había muerto.

Decía en mi corazón y en mi mente: “Gloria a Dios que se acabó el amor del mundo, porque ahora Dios, que es amor, vivirá en nosotros. Ven, Señor Dios Todopoderoso, y libera, sana, construye el nuevo amor en el corazón de mi esposo y en el mío, para agradarte a Ti. ¡Sálvanos, Dios Todopoderoso!” Mantuve mi fe en el que todo lo puede.

Fueron a sitios a los que nosotros nunca fuimos y él le decía palabras que a mí jamás me dijo, pero gloria a Dios, yo no quería seguir viviendo ese amor del mundo, de mentira, vanidad, egoísmo y orgullo. Yo quería que Dios salvara mi hogar de raíz, y por eso estaba segura de que Dios me daría un nuevo hogar. Pedí por un nuevo hogar, nacido del Espíritu, como Nicodemo, y así me lo regaló Dios Todopoderoso, que hace posible lo imposible.

Mi amado esposo volvió a casa después de casi cuatro años de separados y divorciados, y hoy día le doy la gloria a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo porque ha hecho posible lo imposible. Ya hace más de un año que mi amado esposo volvió a casa, y hoy es un hombre nuevo, nacido del Espíritu de Dios, porque para Dios no hay nada imposible.

Pregunta: ¿Qué pasa cuando el cónyuge se enamora de otra persona?

Respuesta: Es la señal de que Dios está trabajando en ellos. Es necesario que sucedan muchas cosas y acontecimientos para que, primero, volvamos nuestros ojos a Dios totalmente, busquemos amar a Dios primeramente antes que a nuestros esposos, y lo pongamos en el centro de nuestras vidas y hogares. Como dice en Mateo 6, 33 “Buscad primero el Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas se os darán por añadidura.”

Segundo, para que nuestros amados cónyuges también se den cuenta de que el amor de esas pobres y necesitadas personas  es tan pequeñito o igual o peor que el que creían sentir por nosotros. Así buscarán a Dios y tendrán sed de Él. Hay que ir al desierto y tener sed para valorar el agua, como nos enseña Oseas 2,16  “Por eso voy a seducirla; la llevaré al desierto y le hablaré al corazón.” Todo sucede por nuestro bien (Romanos 8, 28), todo es todo. Por eso debemos mantener firme nuestra fe y nuestro amor a Dios cada día más grande, más convencido, más desinteresado. No debemos desalentarnos por nada, nada, nada de lo que oigamos, pensemos, veamos, etc., como nos recuerda Santiago 1, 12 “Bienaventurado el hombre que soporta la tentación, porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida que Dios ha prometido a los que le aman.”