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DIOS TRABAJO CONMIGO, ME HIZO UNA NUEVA FAMILIA.

DIOS TRABAJO CONMIGO, ME HIZO UNA NUEVA FAMILIA.

   Quiero pedirle al Espíritu Santo, que me ilumine para poder comunicarles con gran gozo, lo que Dios nuestro Señor ha hecho en mi esposo y en mi matrimonio. Pido a Dios nuestro Señor que este testimonio sirva para dar fe de lo grande que es Dios y para confirmar lo que su Palabra nos dice: “Que El es fiel y que para El no hay imposibles.” Así mismo este testimonio sirva para todos mis hermanos que aún siguen en esta lucha y que como todos en varias ocasiones sentimos desfallecer y creer que ya no tiene sentido seguir orando por nuestros matrimonios y por nuestros esposos (as).

  Mi historia con ustedes empezó hace año y medio ¡aproximadamente!, que como muchos de ustedes por “casualidad”, muy triste y desesperada llegué a esta hermosa página, con esta bendita familia, después de igual año y medio de separada con mi esposo y justo cuando por primera vez él me habló del divorcio. Cuando llegué aquí yo pensaba que conocía a Dios, pero realmente estaba completamente ignorante del Dios que tenemos. Empecé a acercarme más a Él, como me lo sugería la página, empecé a tener respuestas de Dios constantemente, y comencé a aplicar recomendaciones de algunos de ustedes (a quienes agradezco con infinito amor todo lo que me han apoyado con sus consejos y recomendaciones, Paco Castillo, Héctor, Luce, Tere, Mary Cruz, Alejandro, Martha Villa, Verónica Glz etc). Una de las ayudas más grandes que Dios me mandó en este camino y que quiero hacer una mención especial, es a ese ángel que me llamó por teléfono justo cuando más necesitaba de la ternura de Dios y es a mi gran amiga Verónica González, a quién públicamente quiero darle infinitas gracias por cada palabra que tuvo para mí en los momentos más difíciles de toda esta gran prueba.
Vero te quiero mucho que Dios te multiplique todo lo que has hecho por mí, ¡gracias por tus oraciones!

   Les cuento rápidamente a toda la familia de JSMF, que mis hermanitos de éste cenáculo me invitaron a realizar por semana ayunos por cada uno de nuestros esposos(as), cada quien decidía la intensión, y la mía fue La sanación, liberación y conversión de mi esposito Alberto. La semana pasada le tocó justo a él y para Gloria de Dios y asombro mío, ¡Dios actúo fuertemente en su corazón!. Él era completamente “ateo” pero el fin de semana antepasado se enfermó y al llevarlo al doctor le diagnosticaron amebiasis, le dieron medicamento y allí quedó la cosa. Pero para Gloria de Dios (así lo veo ahora) se me puso muy mal el día lunes 15 de Noviembre y paramos hasta el hospital, él me decía que sentía que el corazón se le paraba y sus oídos iban a reventar. Lo detuvieron toda esa noche, le pusieron sueros y le hicieron un electrocardiograma porque pensaban que traía algo en el corazón por los síntomas que presentaba. ¡Bendito sea Dios! se recuperó pronto y lo dieron de alta al otro día, pero desde que salió lo vi diferente, su mirada era distinta su forma de hablarme igual.
Ya de regreso no fuimos a nuestra casa y me empezó a preguntar por un grupo al que yo asistí hace algunos años, que pertenece a AA y son de 4° y 5° paso en donde hice una experiencia espiritual muy hermosa (ampliamente recomendable). “Casualmente” mi primo es coordinador de uno de esos grupos y me había comentado que se iban de experiencia el 20 y 21 de noviembre por lo que le comenté a mí esposo y ¡aceptó ir!.

   Para no hacerles el cuento largo, se fue a vivir ese encuentro con ¡DIOS!. Al regresar me encontré con un hombre totalmente cambiado y arrepentido, lloró y lloró como nunca lo había visto llorar, me abrazó, me pidió disculpas, después siguió con su hijo, y con mis padres que también fueron a recibirlo. Pero saben lo más asombroso, ¡es que llegó hablando de DIOS! Alabándolo, y aceptando que en todos los momentos de su vida ¡Él había estado allí! Antier él me dijo que quiere envejecer conmigo, que estaba ‘ciego’ y que no había valorado todo lo que tenía conmigo y con su hijo y ¡regresó a casa! Hermanos: ¡No quepo de la felicidad! y del asombro de ver cómo nuestro Padre amoroso “mueve” todas las cosas. No me cabe la menor duda, Él es Perfecto y Sabio, ¡sabe en qué momento tienen que suceder las cosas! Yo sé que debo mantenerme firme en la oración por que esto apenas comienza, pero también ahora sé que Jesús y María están de nuestra mano y que con ellos ¡todo es posible!

   Además Dios también trabajó conmigo, porque aunque no pertenezco a ningún grupo de mi parroquia, mi manera de ser y de pensar cambió con respecto a las personas y mi oración ya es más confiada y más serena. Disfruto cada día más estar en oración junto a ellos (especialmente a las 3:00am en donde no hay nadie que me interrumpa y siento que Jesús y Mamita María están a mi lado). Yo espero de corazón que este testimonio sirva de aliento a seguir en oración y seguir confiando ciegamente en Dios. Saben: yo siempre dije de broma en broma que si Dios convertía a mi esposo, podía convertir a cualquier ser humano, así que imagínense de que magnitud era ateo mi ¡esposo! Pero ahora no me queda la menor duda : ¡Para Dios no hay imposibles!.

   Hermanitos yo les exhorto a rezar el Santísimo Rosario todos los días, pues es un arma muy poderosa que nos da Mamita María para ganar batallas, así como la coronilla de la Divina Misericordia. Quiero pedirles de corazón que no dejen de seguir orando por mi matrimonio y por la conversión verdadera y de corazón de mi esposo Alberto García. Por mi parte los tengo día y noche en mis oraciones a todos y a cada uno de las familias que conformamos este hermoso grupo. Muchas gracias por leerme y que Dios y Mamita María los colmen de bendiciones! Su hermana en Cristo Tere Cano.

MI MATRIMONIO FUE RESTAURADO UN 12 DE DICIEMBRE DIA DE LA SANTISIMA VIRGEN DE GUADALUPE, POR LA GRAN E INFINITA MISERICORDIA DE DIOS.

DIOS TRABAJO CONMIGO, ME HIZO UNA NUEVA FAMILIA.

   Mi Esposo Llegó a casa el 11 de diciembre 2010, acompañado de mis suegros que venían al festejo de nuestra hija que cumplía cinco años y todo era felicidad, mis suegros nunca dejaron de apoyarme y visitarme en el tiempo de la separación y aunque mi esposo y yo teníamos una bonita relación, él guardaba su distancia. Siempre que mi esposo nos visitaba dormía en otra habitación hasta esa fecha; que como en casa se encontraba mi familia y la de él no nos quedó de otra que dormir juntos (ya habíamos dormido juntos tantos años pero ahora era un poco extraño), yo actué natural y esa noche dormimos como hermanitos, platicamos de muchas cosas hasta que nos quedamos dormidos yo muerta de cansancio por todos los preparativos de la fiesta.

    Al día siguiente 12 de diciembre del 2010, fue Domingo día del Señor y de la Santísima Virgen María de Guadalupe, me levanté muy temprano para asistir a la Eucaristía a las 7 de la mañana, ya que ese día sería muy ocupado debido a que también celebrábamos los cinco años de nuestra hija, cuando me acerqué a comulgar, segura de que somos una sola carne, pedí como siempre que mi esposo fuera alcanzado con la gracia de Nuestro Señor, fuera restaurado y liberado del pecado en que estaba sometido. Y como siempre me fui al altar de nuestra madre Lupita con mucha más razón porque era su día, le entregué a mi esposo y pedí su bendición especial para toda la familia.(cuantas veces me había refugiado bajo su manto entregándole mi dolor de ver a mi familia destruida y le ofrecía mis lágrimas que era lo único que tenía) Era ya un momento de madurez en mi Fe en la que yo ya había dejado de pedir el regreso de mi esposo al hogar, sabía y confiaba en que ocurriría pero ya no era mi prioridad, lo que más me importaba y me importa hasta ahora es la salvación de su alma.

    Llevábamos hacia unos meses una relación de amistad, respeto y cariño un poco rara, pero sé que muchos me entienden de esas de la que todo es bonito. Pues bien ese día, todos me ayudaron para que la fiesta de nuestra hija saliera muy bonita; tomamos muchas fotos y entre ellas una familiar de nosotros cuatro. Todos nuestros amigos y algunos compadres nos acompañaron; al final ya cuando se habían ido los invitados abrimos los regalos junto a mi hija mis suegros, mi esposo, mi mamá, mi hermana, y algunos sobrinos. Fue un día lleno de trabajo pero también de muchas emociones y bellos momentos.

   Al final de todo como la cosa más normal del mundo nos fuimos a dormir nuevamente juntos, hacía mucho frio recuerdo y solamente me dijo: “¿te puedo abrazar tengo mucho frio?” le dije: ¡sí¡ y dormimos abrazados toda la noche (ahora sé que se puede hacer el amor sin tener sexo) no saben qué alegría nuestra madre del cielo nos estaba uniendo de nuevo. Así de simple así de sencillo. Porque muchos(as), esperan verlos(as) de rodillas pidiendo perdón o con un ramo de flores, derrotados y humillados; pues no, ese no fue mi caso; yo simplemente por la gran Misericordia de Dios lo recibí sin reproches, sin preguntas, sin condiciones; no fue necesario que me pidiera perdón yo desde hacía mucho tiempo ya lo había perdonado.
De ahí en adelante no nos hemos vuelto a separar ni siquiera para dormir.

    Quise empezar primero por lo bonito, ahora les contaré cómo fue mi prueba en la que El Señor quiso llevarme al desierto, pero nunca me dejó sola. Mi esposo y yo hemos sido siempre un matrimonio normal con buenos y malos momentos como todos, sin pasar nunca gracias a Dios por problemas de violencia física o alcoholismo. No voy a manejar fechas, porque yo siempre dije que esperaría el tiempo que fuera necesario.

   Todo estaba según yo bien en mi matrimonio, hasta que de pronto a mi esposo le cambió el carácter, por todo se molestaba, buscaba cualquier pretexto para recriminarme, me decía continuamente que éramos muy diferentes que no compaginábamos. De pronto empezó a estar el menos tiempo posible en casa y cuando estaba peleaba por todo, recuerdo muy bien en una ocasión que llegó y nuestra hija pequeña que es su adoración no se quería acercar a su papá, la quería cargar y ella no quería irse con El; tiempo después vi en un video de Gloria Polo en que explica que cuando nuestros cónyuges están envueltos en pecado mortal traen pegados a ellos una especie de demonios que parecen como las manchas de un perro dálmata y pienso que mi pequeñita los percibía.

   Pertenecíamos a un grupo de matrimonios de la parroquia y asistíamos a la Eucaristía todos los domingos junto con nuestros hijos. Pero de pronto sin explicación alguna ya no quiso ir al grupo, simplemente el día que nos tocaba reunión él desaparecía; aunque me prometió no dejar de asistir a la Eucaristía al poco tiempo ya ni ahí quiso acompañarnos. Yo callaba y se lo entregaba todo a Dios, y seguía asistiendo al grupo y a la Eucaristía los domingos como siempre con mis hijos.
Hasta ese momento no me explicaba qué sucedía con mi matrimonio, porque mi esposo estaba tan distante e indiferente no solo conmigo también con nuestros hijos se podía decir que le estorbábamos. De pronto empezó a encontrarme todos los defectos del mundo y a señalármelos, yo por mi parte me propuse bajar de peso (aunque no soy gorda), arreglarme más, ropa nueva, maquillaje, perfume, cremas de todo tipo etc. A procurar agradarlo en todo lo posible, su comida favorita, su ropa lista limpia, planchada y colgada en su lugar; nuestra casa impecable desde la puerta hasta el último rincón; pero nada funcionaba. Mi esposo seguía con una actitud muy rara, como que se ahogaba dentro de nuestra casa y no quería estar en ella. Después dejó de pelear y simplemente nos ignoraba, hacia planes en los que no estábamos incluidos, estaba totalmente indiferente, ni con sus padres y hermanos quería convivir, empezamos a ir a los cumpleaños de la familia sin él, porque simplemente no quería ir. Hasta que paso lo que tenía que pasar me cansé y llena de orgullo y de soberbia le puse un hasta aquí, le reclamé todo lo que le tenía que reclamar y le pedí que se fuera de la casa. Pero no se fue.

   Ya para ese tiempo yo sentía que no lo soportaba, que ya estaba cansada de luchar por alguien a quien no le importaba su familia y su matrimonio; me cansé de que no pasara nada por más que me esforzara; mi Esposo seguía perdido en otra galaxia y lo ignoré, lo excluí yo también totalmente de mi vida. Y me aferré a convencerme de que no lo necesitaba. Así seguimos un buen tiempo en el que yo salía con mis amigas al café, de compras, al cine con mi hijos y ni siquiera le avisábamos (mentira y engaño del enemigo me sentía cada vez más vacía, más sola y más lastimada), pero no lo demostraba, delante de mi esposo yo me mostraba frívola, despectiva y altanera; solo le hablaba para pedirle dinero. Llena de soberbia justo como el enemigo le gusta que seamos, él se muere por convertirnos en eso: una porquería.

   Para ese tiempo dejé de asistir a la Eucaristía y me despedí del grupo de matrimonios argumentando que era de matrimonios y yo no podía seguir asistiendo sola y mi esposo ya no quería seguir. Se cumplía el plan perfecto de ya saben quién, primero perdió a mi esposo y de ahí seguí yo, hasta arrasar con mis hijos. ¡Dense cuenta por favor! el maligno llenaba cada vez más mi corazón de rencor hacia mi esposo y repetía continuamente a mi oído: “córrelo, córrelo de la casa no lo necesitas, que se vaya para que lo quieres.” Y tristemente le hice caso; lejos de mi Señor no podía dejarme dirigir por su Santo Espíritu. Le pedí amablemente que habláramos y recuerdo que muy diplomáticamente le pedí que se fuera de la casa; que no tenía caso seguir viviendo juntos. Según nosotros muy maduros, y muy abiertos al mundo moderno le dije que podía ver a los niños cuando quisiera y que llevaríamos una relación de respeto y por el bien de nuestros hijos, que fuéramos amigos que era lo mejor (se dan cuenta las grandes mentiras de los que están a favor de la separación). Recuerdo que aceptó, se le llenaron sus ojos de lágrimas, apretó la mandíbula, tomó sus maletas y se fue.(Él no quería hermanitos, no quería irse, yo lo empujé) Recuerdo que cuando se cerró la puerta sentí el dolor más espantoso y desgarrador que jamás había experimentado, me derrumbé y lloré y lloré con todas mis fuerzas hasta que no me quedaron más lágrimas, me dolía el alma yo no lo sabía, entonces reaccioné y dije: “Señor no me sueltes por favor no me dejes sola.”(Después en el congreso nos explicaron que duele tanto porque es como si te arrancaran una pierna y un brazo al mismo tiempo, porque con nuestro cónyuge somos una sola carne no lo olviden) Pasó un día, llegó otro y no llamó. Luego una semana, y piensas “ni siquiera para preguntar por sus hijos”. Pasó un mes revisé mi cuenta bancaria y ahí estaba como siempre el depósito para nuestros gastos. (Por ese lado no tengo ninguna queja).

  Esa misma semana me llamaron para ofrecerme un empleo y lo acepté de inmediato, había mucho trabajo en ese lugar y pensé: “fabuloso así estaré ocupada y no tendré tiempo para estar triste”; Me pagaban muy bien, el horario estaba pesado pero igual me acoplé; busqué una persona de confianza para que cuidara mi hija y ya tenía según yo todo resuelto. Pero a pesar de que inicié mi nueva vida sola, que estaba muy ocupada y no me faltaba nada económicamente, sentía una tristeza interior que no se apartaba de mí nunca, para ese tiempo ya había bajado muchísimo de peso como es común en estos casos; y como tenía que estar bien arreglada para trabajar me veía al espejo físicamente muy bonita, pero por dentro me sentía desecha.

   Mi esposo seguía sin llamar, no sabíamos nada de él desde hacía ya mucho tiempo, (no dejó de depositarnos ni un solo mes). Yo no tenía pruebas pero no eran necesarias, para saber que estaba con otra persona; y pensaba yo: “por fin está feliz sin nosotros como quería con su nueva vida.” Mientras tanto yo no podía con tanto dolor dejé de comer y en las noches lo único que hacía era llorar para que no se dieran cuenta mis hijos. Los fines de semana los tenía libres y salía con mis hijos al cine y a cenar por fuera sonreía y quería a toda costa evitar que la ausencia de su papá no los afectara y me hacía la fuerte, no comentaba esta situación con nadie, ni con mi familia ni con la de mi esposo no fue difícil ya que viven ambas familias en ciudades diferentes a la nuestra. Las amistades como siempre huyen cuando está la tempestad y no se atrevían a preguntarme nada.

   Hasta que un día ya no pude más con tanto dolor y ahí en mi trabajo como una niña me solté a llorar delante de todos, no me importó que me vieran, recuerdo que era un llanto de dolor que superaba mis fuerzas y no podía detenerme; nadie dijo nada todos callaron, tomé mis cosas y salí de ahí. Llamé a una amiga que hacía un año se había separado y la busqué a ella porque yo la veía muy segura, muy feliz y realizada (de lejos, nunca sabes lo que en realidad pasa), para que me ayudara en mi nueva vida de soltera y también recuerdo que la busqué porque ya no quería que me hablaran de Dios, (de esto ya le pedí perdón a mi Señor y me confesé) lo que yo no sabía es que ella ya estaba muy acercada a Dios. Le pedí que me ayudara, que me sentía destrozada, que me dijera cómo hacer para superar todo esto por lo que estaba pasando; yo quería saber cómo ella lo había logrado y me ve y me dice: ”Ten fe confía en Dios, El todo lo puede.”

   Vean cuán grande y Misericordioso es nuestro Dios, que a pesar de que yo lo hice a un lado Él no me soltó de su mano, como yo se lo pedí esa noche en que sentí el dolor más espantoso de toda mi vida y el mi Señor que tiene el control de todas las cosas, me llevó con esta hija suya que yo creía lejos de Él, pero que para su Gloria y honor, la había restaurado por medio del dolor de una separación, fue ella la persona correcta porque fue así que descubrí que hay una esperanza para los matrimonios destruidos, me contó que también había sufrido mucho pero para la Gloria de Dios ella y su esposo estaban a punto de volver (de hecho me consta que a los pocos días ese matrimonio fue restaurado bendito sea Dios).

   Mi amiga me llevó con otra amiga que también había pasado por lo mismo y que su matrimonio ya se había restaurado y ella nos ayudó mucho a convertir completamente nuestra vida hacia Dios. Esta última que también era mi amiga y ahora mi hermana en Cristo llena de la sabiduría que solo nos da el Espíritu Santo me dijo: “en primer lugar que debíamos orar por mi esposo ¿qué? resonó mi soberbia en mi interior, yo quiero que me ayuden a mí, ( a él por mí que se lo coma un perro), le dije entonces que no tenía caso, que él ni siquiera llamaba; que yo ya lo había dejado en libertad para que pudiera ser feliz, que yo entendí que ya no me quería y que a lo mejor nunca me había querido, solo quería que me ayudara a mí a superar tanto dolor, entonces me dijo: “oraré por ti para que puedas perdonarlo y puedas así ayudarlo a salir del lugar donde se encuentra atrapado.

   Me habló también de este bendito grupo Jesús salva mi familia, al que encontré como si fuera un manantial en el desierto y volqué toda mi vida y mi ser hacia mi Señor. Seguí todos los pasos que nos indican, leí el libro de primeros auxilios para un matrimonio herido, me acerqué al sacramento de la confesión. Cerca de donde trabajaba está la Catedral, me las arreglaba para poder ir a Misa todos los días a las siete de la mañana, y comulgar claro está, comencé a rezar el Rosario diario, hacer oración ante el Santísimo, la coronilla a la Divina Misericordia a las tres de la tarde y por mucho tiempo me uní al grupo a orar a las 3 de la mañana. (Nunca descuidé a mis hijos y mucho menos el trabajo).

   Poco a poco comencé a ver todo diferente y saben ¿porque? Porque ahora vivía con ESPERANZA, mi esperanza estaba puesta en mi Señor que todo lo puede, que todo lo sabe, estaba convencida de que mi matrimonio seria sanado y restaurado por su gran e infinita misericordia cuando fuera su voluntad.

    Un día ocurrió el primer milagro: Me invitaron a una Misa de sanación, un sacerdote venía a nuestra ciudad a celebrar una Misa de sanación y yo asistí, había tanta gente que cuando llegué ya no había lugares para sentarse y me coloqué de pie al final pero en medio para quedar frente al Altar. La celebración duró tres horas en las que estuve de pie, pero ni las sentí, recuerdo que durante la celebración el padre hizo una oración de sanación interior, inició llevándonos desde que estábamos en el vientre de nuestra madre y yo decidí hacerla por mi esposo, no me fue difícil ya que conozco toda su vida y tomando con mi mano derecha mi anillo de matrimonio, rogué al Señor confiada en que somos una sola carne, sanara cada experiencia en la vida de mi esposo que lo había marcado y no lo dejaba ser feliz, cerré mi s ojos y me encontré y sentí que solo yo y mi Señor estábamos en ese lugar y dejándome guiar por el sacerdote pedí sanación como si yo fuera mi esposo.

   La celebración terminó con la imposición de manos por parte del sacerdote a todos los asistentes y pedí que esa bendición la recibiera mi esposo también. Al final cuando ya llegué a mi coche para irme a mi casa reviso mi celular y para mi sorpresa y para la ¡Gloria de Dios! había ¡seis! llamadas pérdidas de mí esposo. Después de tanto tiempo de no saber nada de él ahí estaban sus llamadas, le llamé inmediatamente y le comenté que había dejado el celular en el carro y que acababa de ver sus llamadas, me dijo que hablaba para saber cómo estábamos y que si podía pasar el fin de semana por nuestro hijo mayor, le respondí que sí.

   El sábado pasó por mi hijo según lo acordado, pero no entró, ni siquiera se bajó de su carro nada más sonó el claxon y nuestro hijo salió y se fueron. ¡Se imaginan yo adentro con ganas de verlo, de abrazarlo!. Ya para entonces el Señor me había sanado de todo rencor y todo dolor, ahora sabía que amaba a mi esposo y podía verlo con misericordia y pedir por él todo el tiempo. Así ocurrió lo mismo varios fines de semana, hasta que me decidí a invitarlo a pasar, pero no aceptó y yo no me rendí y un día por fin decidió pasar, y le ofrecía yo de comer o por lo menos un vaso de agua pero no aceptaba nada. (Por ese tiempo alguien nos había dicho en el grupo que debíamos tratarlos con cariño pero con respeto guardando distancia como si tratara del Señor Obispo) y así fue pasando el tiempo hasta que un día acepto comer con nosotros y recuerdo que mi hija pequeña comentó: “vaya ya no somos una familia rota”, (todos callamos).

  Un día que se estrenaba una película para niños que nuestra hija quería ver, le comenté por mensaje que si podía acompañarnos para ir juntos a verla, me dijo que no sabía, que probablemente sí, que después me confirmaba. A los dos días me dijo que sí nos acompañaba a ver la película y así fue como fuimos juntos los cuatro al cine después de muchísimo tiempo. Y así poco a poco se fue integrando con nosotros, nos visitaba los fines de semana; ya hasta nos acompañaba a hacer las compras de lo necesario para la casa. Pero seguía distante e indiferente conmigo, tal parecía que solo le interesaba mi amistad, yo seguía esperando una mirada, una señal de que quisiera volver al hogar, pero nada, nada cambiaba, nada ocurría aparentemente.

   Terminó mi contrato en el trabajo y aunque me pidieron me quedara; yo ya no quise renovarlo, quería tener más tiempo para disfrutarlo con mi hijos y con Dios, tenemos un negocio propio que estaba a cargo de una empleada mientras yo estaba en el otro trabajo regresé a atenderlo medio tiempo para estar con la familia. Hay también una intercesión que no puedo dejar pasar y es la de San Rafael Guisar y Valencia, en una ocasión que acompañé a mi hijo a la ciudad de Jalapa, Veracruz por asuntos de su escuela fui a la Catedral y ahí se encuentra el cuerpo de este santo que tanto bien hizo y que logró la conversión de muchos ganando muchas almas para Dios, esa ocasión pedí su intercesión para la restauración de mi matrimonio, también visité su museo, un lugar donde se puede respirar la santidad, compré su biografía y ahora conozco la vida de santidad que siempre llevó y nunca se rindió ante las adversidades que fueron muchas por las que pasó, siempre ante su imagen le pedía intercediera por la conversión de mi esposo y que rogara a Dios para que no se pierda esta alma redimida por la preciosísima Sangre de nuestro Señor.

   Yo también al igual que ustedes pasé por el dolor de pasar sola los aniversarios de boda, sin recibir un mensaje, una llamada; llegó nuevamente un aniversario más de nuestro matrimonio por la iglesia y por primera vez me atreví a recordárselo a mí esposo, le envié un mensaje que decía lo siguiente: “Un día como hoy, recibiste el anillo que todavía llevas puesto, tu vales la pena, nuestra familia vale la pena. Esperaré el tiempo que sea necesario. A lo que no obtuve ninguna respuesta y aun sintiendo dolor en mi corazón, dije al Señor: Bendito seas, fui a Misa yo solita renové mis votos en silencio y seguí con mi lucha sin desfallecer.

   Durante todo este camino de lucha en el que literalmente el Señor me ha llevado en sus brazos y no me ha abandonado, me acompañé de la página de nuestro grupo Jesús Salva mi Familia, cada vez que sentía que mi corazón se hacía chiquito leía los testimonios, los mensajes que me daban mucha esperanza, comencé a dar aliento a mis compañeros que iniciaban su lucha. Recuerdo que cuando leí por primera vez el testimonio de Flor Castro, inmediatamente le escribí y le dije lo mucho que me había ayudado a leer su testimonio y que había podido comprender que siempre hay quien lleva una cruz más pesada que la de nosotros y que lo que yo estaba pasando no se comparaba ni tantito con todo lo que ella había sufrido. Me contestó y me dio mucho consuelo leer las palabras de aliento que me escribió y desde entonces yo tengo para Flor Castro toda mi admiración, respeto y cariño.

   Ya pasó más de un año, desde que mi matrimonio fue restaurado, ¿por qué hasta ahora escribo mi testimonio? Tengo dos respuestas: R 1= Quizá soy dura de cabeza y no regresé inmediatamente como el leproso del evangelio a darle gracias a Dios. R2= Ha sido todo tan bonito tan perfecto que me costaba trabajo creer que fuera realidad y llegué a pensar que en cualquier momento terminaría y volvería a estar sola. ¿Qué sucedió con la OM? No lo sé, yo nunca quise saber quién era, que hacía, donde dormía; yo solo confié ciegamente en el Señor. De lo que si estoy segura es que salió de la vida de mi esposo ¿cómo? Solo Dios sabe, El para quien nada es imposible y tiene el control de todas las cosas. Ahora vivo segura de la mano de mi Señor, ya no le temo a nada ni a nadie, ahora sé que por difícil que sea la prueba El nuestro Dios no nos deja solos ni un instante.

   Después de asistir al congreso de JSMF en noviembre 2011, decidí junto a otras hermanas de la ciudad donde vivo formar un cenáculo para orar por los matrimonios en crisis y apoyar a los que quieran luchar por la restauración de su matrimonio. Hablamos con nuestro párroco nos dio permiso y ahí vamos. Yo fui restaurada, mi matrimonio y mi familia fueron restaurados completamente, mi esposo volvió, su esposo, su esposa también volverá: ¡Créalo! ya lo hizo por mí, puede hacerlo por ti! ¡Su Gran Poder es el mismo hoy! Bendiciones.

LO SOLTÉ COMPLETAMENTE EN LAS MANOS DE DIOS

LO SOLTÉ COMPLETAMENTE EN LAS MANOS DE DIOS

   Hermanos: Aquí les mando mi testimonio, este 15 de marzo es especial para toda mi vida, por favor, seguiré necesitando de su apoyo y necesito saber ahora cómo orar, qué orar, pues me apoyé mucho en las de ustedes, ahí encontré todo lo que me fue pasando. Guíenme por favor y espero que mi testimonio les sirva. Saludos y muchas gracias, Dios los siga bendiciendo, me ayudaron tanto que no tengo cómo agradecerles, Gloria a Dios y toda la honra a Jesús y María, no tienen idea de la paz que experimenta mi corazón en estos momentos, sé que la lucha es día a día, pero todo es mejor de su mano.

   Me separé de mi esposo y una tía me dijo que hiciera una novena de misas para que sanara y no me sintiera como me sentía, un día no puse la atención debida y llegué a conectarme para buscar el evangelio del día, Gloria a Dios que se abre la de Jesús salva mi familia. Siempre que me sentí angustiada o pasaba por alguna prueba, abría esa página y resultaba que hablaban de lo que estaba pasando, ¡Gloria a Dios por hablarnos de muchas maneras!.

   Yo quiero compartirles en lo que fallé y los errores que cometí, para que no hagas lo mismo, pues si antes hubiera actuado bien, todo hubiera sido más rápido. A mí me animan 2 tías a salvar mi matrimonio, me guiaron muy bien, pero después de un tiempo ellas se desanimaron y me decían que ya dejara todo, que Dios no había querido. Para eso yo ya tenía una relación con Dios y El me decía lo contrario, ¡nunca dejé de creer en Dios!, pero un día una de ellas, me dice que busque a mi esposo y lo atienda en lo sexual y que trate de embarazarme, y lo hice, pero cuando leí el libro de: “Cómo Dios puede y va a restaurar su matrimonio”, vi que es buscarlo en la carne, me sentía muy mal y vi que era una mujer pésima, y decidí cambiar, doy gracias por quien escribió ese libro.

   Le dije a Dios: “Señor mi esposo es tuyo, yo confió que tú lo cuidaras mejor y no le permitirás hacer cosas que lo dañen etc.” Y lo solté completamente en manos de Dios, yo ya no quería saber nada de él, y no porque no lo quisiera o no quisiera nuestro matrimonio, si no que yo estaba completamente convencida que Dios era todo lo que le faltaba a mi vida, con él quería quedarme, ¡con El soy feliz!, y le dije que yo cumpliría lo que le prometí hasta mi muerte, y como no tenemos hijos aun, pues le dije que estaba dispuesta a sacrificar ese instinto maternal que cada día se hace más grande, le dije a Dios que se lo entregaba, que yo sería suya siempre.

   Para esto tuve que someterme a oración, recuerdo que había días que oraba sin parar todo el día, hasta que sane, recuerdo que me venían pensamientos y cosas que ni recordaba, no solo de mi matrimonio sino de toda mi vida. Creo que Dios lo hace para sacarme todo lo que no me sirve al contrario me lastimaba, era como si Dios me lavara. Entonces dejé de llamar a mi esposo y buscarlo, pasaron 2 meses y él me comenzó a llamar cada día, y a veces 2 veces al día, y así fue aumentando, notaba que se empezó a preocupar por mí, por mi vida y mi situación económica, (cosa que yo también le había entregado a Dios).

   Pasaron semanas y un día me llama desesperadísimo y me dice: “que le urgía verme hizo hasta lo imposible y nos vimos, dijo: ¡las cosas más maravillosas¡ Dios ya me había dicho que eso ¡pasaría!, así que cuando mi esposo decía cosas horribles yo solo decía: (No escuches, es el diablo).Con Dios nunca me hizo falta nada, me quedé en casa sola, porque no cuento con mi familia y ni tengo hijos, decidí apartarme de mis amigos etc, porque eran un tropiezo en mi relación con Dios, pero Dios cumple su Palabra y su promesa.

   Pasaron 9 meses  desde que lo solté en Dios. A los 2 meses de estar sola busqué un grupo donde pudiera ayudar a otras mujeres, antes que pasaran por lo que yo pasé, pues me hubiera gustado saber muchas cosas antes, portarme mejor de lo que pensé que me portaba con mi esposo, no sé cómo, nunca vi que no era tan buena como pensaba y decía y mi esposo tan hermoso y yo solo veía lo malo. Ahora estoy ayudando a otras mujeres a que sigan A Dios y El les muestre su poder. Muy pronto, entré a un grupo que da platicas y pues ahí es donde más me gusta hablar de EL. Quiero dar platicas prenupciales, ojalá nadie empezara un matrimonio con traumas y con suciedad como lo empezamos todos, parece que los traumas que acarreamos toda la vida, los descargamos con nuestras parejas.

    Quiero que más personas conozcan a Dios; y no solo lleguen al altar sin saber ¿por qué?. Tengo 30 años y 3 años de casada, algunas veces me pasó por la cabeza rehacer mi vida, (por mi edad y por no tener hijos) pero nunca le hice caso al diablo que me ponía eso en mis pensamientos, me sacudía la cabeza cada vez, para no dejarme engañar.

    Por favor sean obedientes, yo fui extremadamente obediente a la Palabra de Dios, y a los consejos de esta página, no pasaba 3 semanas sin confesarme, pues no podía estar sin el poder de la Eucaristía. Aunque a veces me cansé, fui a la Sagrario y mi carga desaparecía. Me enamoré incontrolablemente de Jesús, al grado de pedirle un abrazo, ahora soy devota al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María y a la Sangre preciosa.
Quisiera decirles tantas cosas que hice, pero todo está en esta página. Nunca conté el tiempo. Siempre pedí por la sanación de él y de nuestra familia, ayudé a otras personas, pero nunca les dije que estaba pasando por lo mismo, yo creí en Dios ciegamente. Sigo orando por todos ustedes. El 15 de Marzo ahora tiene algo hermoso que festejar.

                                                                                 Saludos.

EL PODER DE DIOS DESPUÉS DE 4 AÑOS, UN MATRIMONIO RESTAURADO

EL PODER DE DIOS DESPUÉS DE 4 AÑOS, UN MATRIMONIO RESTAURADO

    Hermanos necesitaba dar testimonio: Que tenemos un Padre que nos oye, no es sordo, ni mudo, que responde. llevaba dos semanas preguntándome en mi corazón si realmente todas las veces que creí que el Señor me habló o me dio una promesa, aquello venía de Él o era cosa mía ,ilusiones de mi corazón, pues mañana 20 de junio hará 2 años de aquel sábado 20 de junio del 2009, que el Señor nos dio su bendición en nuestra boda y me encontraba baja de ánimo, entonces le dije al Señor: “Padre reafírmame la promesa que yo creí recibir de ti en este año y medio de lucha, de alguna manera clara y alta ,así como recibí 6 veces cuando comulgaba 2 hostias en lugar de una , haz que reciba de nuevo 2 ,o háblame a través de María una amiga que también ora conmigo ,o a través de quien tú quieras pero que a mí que soy tan cabezona me quede claro que viene de ti y que lo que quieres es que siga luchando, pues después de 15 años de no saber de una amiga de Paraguay que ahora vive también es España, nos reencontramos por Facebook el jueves y decido llamarla.

  Ayer empezamos a hablar y me cuenta su historia…”Conoció a un hombre francés en Paraguay y se casan vienen a vivir a Marbella en España ,al cabo de un tiempo se casan en Francia en un lugar que es un bosque precioso con una iglesia que su esposo antes de conocerla limpiaba la iglesia con un amigo, pues él deseaba que el día que se casara sea ahí, pues ahí se casaron unos pocos años después de casados, ella decide abandonarlo pues tenían muchos problemas de convivencia y la suegra le hacía la vida imposible, mi amiga dice que era una persona racista y nunca la aceptó, ella veía como su esposo no la defendía y se sintió humillada. Hace sus maletas y vuelve a Paraguay con una mano delante y otra detrás, en algunas ocasiones solo comía una manzana al día, porque no tenía dinero y no quería contar a nadie de su familia, ahí lo que había pasado para no manchar el nombre de su esposo.”

  “Comenzó a trabajar de lunes a lunes, gracias a personas que el Señor le fue poniendo en su camino, ella montó 4 empresas en cuatro años, ganaba 5.000 dólares al mes (es arquitecta)…así durante esos 4 años conoció un matrimonio que son los encargados del grupo de oración de la Virgen de Schoenstatt, ellos la ayudaron a sobrellevar el dolor y a conocer y amar a la Virgen. Rezaba el Rosario cada día, iba a misa, oraba por su esposo, fue conociendo al Señor, en ese tiempo su esposo siguió viviendo en Marbella, una vida al límite: mujeres, fiestas, lujos, glamour y una relación de dos años con otra mujer. En navidades o fechas especiales él la llamaba, pero ella empezó a llenarse de resentimientos hacia su esposo hasta que decidió que ya no quería volver con él y oraba pero más que nada se dedicó a ella y dejo a su esposo en manos de Dios. Casi perdió la esperanza de volverlo a ver algún día.”

   “Pasaron 4 años y un día su esposo la llama y le dice que irá de vacaciones a Paraguay, ella fue a recogerlo al aeropuerto y le pregunta para que fue él responde que tenía ganas de ver a la familia de ella, pero esa misma noche él le dice a mi amiga, en realidad vine porque quiero saber si aún tengo una oportunidad de salvar nuestro matrimonio, ella sentía que el corazón le iba explotar, ella responde, sí, entonces David le dice: “pero deberíamos volver a Marbella pues ahí tengo trabajo y gano muy bien, ella sin dudarlo dijo a sus padres que se iba, lo dejó todo y vuelven a Marbella.”

  Al regresar fue brutalmente atacada por el enemigo, la OM de su marido la acosaba con llamadas, y dejó en la casa de Marbella todo tipo de cosas para que cuando mi amiga regresara con su esposo y viera todo eso decidiera dejarlo de vuelta. Pero mi amiga ya había sido transformada y decidió confiar en Dios y en su esposo y así fue, actuó como esposa sabia y empezaron a edificar su matrimonio con Jesús en medio de ellos.”

  Mientras mi amiga me contaba, todo esto a mí se me ponía la piel de gallina, pues yo también le conté que estoy luchando por mi conversión, la de mi esposo y la restauración de mi matrimonio, ella sin conocer Jesús Salva mi Familia www.jesussalvamifamilia.org, sin conocer a mi amiga María y sin conocer las palabras que siempre me dicen mi padre y mi hermano cuando los llamo por teléfono, me decían: ‘primero que nada tenemos que cambiar nosotros,(1er paso de JSMF)y “que mientras vamos cambiando nosotros el Señor va transformando al cónyuge.” Me dijo: “Prepárate, porque tu esposo vendrá confundido”, ellos tienen una lucha brutal interna. Desde el momento que elevaste tu primera oración el Señor ya está actuando, incluso antes.

   Nunca, escucha bien:! nunca ¡ nadie ocupará tu lugar, ora y jamás pierdas la fe y la esperanza. Ellos saben interiormente que no está bien la vida que llevan y no son felices. No lo son, aunque aparentan serlo. No vivas esperando, vive y actúa como si el ya estuviera contigo, pero será en el tiempo de Dios, porque si no empiezas a vivir así cuando el regrese encontrará un hogar como el que dejó…con peleas, gritos, malas caras desconfianza, etc. Vive como si él ya estuviera aquí, por eso primero tienes que transformarte y convertirte tú…Y cuando vuelva jamás le reclames nada, deja que cuando el sienta te abrirá su corazón.

   Todo esto hermanos y más cosas las aprendí aquí en el grupo durante este tiempo y otros mensajes que me dicen mi padre, mi hermano, esas mismas palabras salían de su boca, de la boca de mi amiga, como si el resumen de estos 18 meses de luchas el Señor me hubiera dicho: ‘ todo lo que te dijeron, todo lo que aprendiste ha venido de mí. “Esta obra es mía y ya no tengas dudas hija mía, confía en mí. ”Esa era la reafirmación que yo pedía al Señor.

   Les cuento eso porque aquí vemos una vez más el poder de Dios después de 4 años, un matrimonio restaurado, y a la vez una respuesta de Dios… Mientras la escuchaba, yo lloré pues a cada cosa que me decía, pensaba en todo lo que en el grupo nos enseñan y confirmaba la obra del Señor. Una cosa más me recalcó: “que esto sucede para que volteemos a mirar al Señor.” Este es un testimonio, para que no perdamos la fe, la esperanza y mantengamos los ojos en El y no en lo que nuestros ojos ven, sino en Dios… Están en mis oraciones todos los días, son parte de mi familia y mi corazón ángeles míos Gloria a Dios y a la Virgen. Dios los bendiga abundantemente, fe y confianza hermanos.

MI ESPOSO REGRESO, LAS OBRAS DEL SEÑOR SON PERFECTAS.

 

MI ESPOSO REGRESO, LAS OBRAS DEL SEÑOR SON PERFECTAS.

   Buenos días hermanos: Es mi deber y mi más grande alegría escribir parte de mi testimonio, Hermanos, no tenemos un Dios sordo ni el cielo es de bronce, cada oración va al cielo y es escuchada por nuestro padre. Mi esposo regresó hace 1 mes conmigo y ya comenzó a llevar sus cosas a nuestra casa. Fue muy, muy duro, fueron 8 meses donde de no haber sido por la gracia de mi madre la Virgen, que intercedió por mi ante Dios no sé qué hubiera sido de mí. Qué decirles hermanos, tantas cosas, pero la más importante ¡Dios nos ama! y solo quiere lo mejor para nosotros, solo que su tiempo es muy diferente al de nosotros, el tiempo de nuestro Señor es perfecto, sus obras son perfectas, ¡su Voluntad jamás nos hará daño!

  Confiemos en El, entreguemos nuestra vida al Señor, no hay por qué dudar. Lo que mi esposo me hizo fue bajo. Realmente doloroso, se dejó manipular del enemigo de la peor manera, pero bueno ¡el bien siempre triunfará! Animo! Solo Dios es la respuesta, no busquen en otras partes, ¡no busquen por favor! Más adelante les escribiré mi testimonio completo. Gracias a todos los que en algún momento me dieron ánimos para seguir. ¿Saben algo? después de conocer la gracia de Dios y lo maravilloso que es conmigo, jamás me asustaré, jamás temeré Si Dios está conmigo, ¿quién contra mí? ¡Un abrazo.!

TESTIMONIO LUCHADOR

 

TESTIMONIO LUCHADOR

    Hola a Todos, Dios en su Misericordia me ha dado la oportunidad de reconstruir mi matrimonio, después de varios meses de angustia, dolor, desesperación, ira, enojo, desconfianza, depresión etc. El domingo por la noche, mi esposa regresó espiritualmente a nuestro matrimonio. Gracias Señor Jesús por este ¡milagro, ¡Eres tan Grande y Maravilloso! que todo lo imposible es ¡posible para ti! Hermanitos lindos, les comparto esto porque tengo la obligación , responsabilidad y la alegría de decir que Jesús entró a mi vida, a mi corazón y a ahora mismo está llegando a la vida de mi esposa, ella está en la disposición de luchar, seguir adelante, reconstruir este matrimonio que juntos habíamos llevado al fango y ahora ella quiere que juntos lo saquemos de allí, ahora se ha mostrado más cariñosa, más atenta, preocupada por mí, me toma de la mano a cada momento, estamos orando con nuestros hijos, ella está comprendiendo que la oración es necesaria para nuestras vidas y nuestro hogar.

    Hace un mes escribí un mensaje acá mismo, contando la triste situación en la que se encontraba mi vida y matrimonio, hoy por hoy les digo a los que están en la lucha, que no desmayen, mi esposa me dijo en repetidas ocasiones que no me amaba, que no quería saber nada de mí, que no me quería cerca, que no entendía porque estaba conmigo, que ya no tenía fuerzas para seguir luchando por nuestros hijos, no quería atenderlos, solo le importaba satisfacer sus necesidades y gracias a Jesús y La Virgen María me la están devolviendo poco a poco, es un proceso lento, vale la pena la espera, el resultado final es maravilloso ,creo yo, todavía no me dice que me ama, el simple hecho de ser cariñosa, de querer luchar ya es ganancia y sé que llegará el día en el que totalmente estemos restaurados y sirviendo a nuestro creador, es el único poderoso que se merece toda nuestra atención, y una vez lo empecemos a seguir ,nos ocupemos de sus cosas Él se ocupará de las nuestras. ¡Bendito y alabado sea nuestro Dios!.

TESTIMONIO: DE UNA SEÑORA MEXICANA QUE TRABAJA EN PROGRAMA DE ENCUENTRO MATRIMONIAL.

 

TESTIMONIO: DE UNA SEÑORA MEXICANA QUE TRABAJA EN PROGRAMA DE ENCUENTRO MATRIMONIAL.

    Hace aproximadamente 8 años, conocí a una señora, la conocí a través de su cuñada, vivíamos en los mismos departamentos y me la llevó para ver si yo podría maquillarla, puesto que se iba a casar. Ellos habían tenido un niño al que habían perdido…¡que descanse en paz!. Pues llegó el día de la boda, la maquillé y ella ya estaba lista con su vestido blanco, y claro que todo aquello era para estar sumamente alegre, pero ella no sonreía. Y así paso el tiempo y la volví a ver en diferentes lugares varias veces, lo que más me llamaba la atención es que ella por más que uno se esmerara por visitarla y fuera con ella, nunca sonreía.

  Un día Ulises mi esposo recibió una llamada, era de un familiar y le comentaba que si no hubiera manera de que nosotros fuéramos a verlos para invitarlos a ‘algo’ o ‘algún lugar’ que les ayudara a ellos porque estaban pasando por muy malos momentos, mi esposo me lo hizo saber y fuimos muy gustosos ese día y con muchas ganas de llevarles la invitación a un fin de semana, pidiéndole a Dios que nos ayudara para poder transmitirles y compartirles lo que nosotros ya habíamos experimentado gracias a esa hermosa experiencia.

   El cuadro que vimos esa tarde era triste, el señor de la casa nos recibió con cierta inseguridad y ella con una cara de querer salir corriendo de ahí. Ella ante todo seguía sin sonreír, ni siquiera chistaba o hacia una mueca cuando los demás nos reíamos, era como si todo lo que había estado pasando en su matrimonio le había robado totalmente hasta un gesto amable en su rostro. Dimos la información, compartimos nuestro testimonio y yo me dirigía a ella tratando de acercarme y decirle con mis palabras: ‘Dios te ama, Dios te entiende y Él sabe lo que estás pasando, ¡no estás sola!’, así que allá en el cielo ‘se pusieron’ a trabajar muy duro ya que ellos dijeron ‘si’… si vamos a vivir a el f.d.s.

   Durante las siguientes semanas fue un poco difícil porque él le decía a ella que ya no quería ir o que sí iba se llevaría su carro, para regresarse en caso de que no le gustara, pero llegó el día del f.d.s. Ellos acudieron, ese día tuvimos la fe y la esperanza completa de que les iba a ir muy bien y que ya no tendrían esas caritas tristes. Cuando los volvimos a ver, (como encontrados, ustedes ya saben cuándo…), no sabemos cómo o con qué palabras expresar lo que sentimos al verlos especialmente a ella, primero que nada era una sonrisa plena, llena de felicidad y lo que en verdad pensamos es: “que si uno se deja llevar por ‘El’, estas son las maravillas y los milagros que el Señor sabe hacer y vaya que si lo sabe hacer”, porque levanta escombros pesados y nos crea un templo nuevo así como lo hizo cuando vino Jesús. A ellos les llevo 8 años derrumbar ese templo que Dios les dio a través de su matrimonio, pero llega la gracia del Señor y por el más puro amor se los limpia, restaura y levanta en menos de tres días, aquella dicha era inmensa y por supuesto que en cuanto nos vimos a los ojos corrimos a abrazarlos, ellos no dejaban de llorar y dar gracias y nosotros también, pero de darle las gracias a Dios de habernos dados la oportunidad de llevarles esa invitación.

   Esta pareja ha sido un gran ejemplo para nosotros, porque se han ¡levantado desde el piso hasta lo más alto y poder así tocar junto con sus hijos un pedacito del ¡cielo! Fue haber visto ante nuestros ojos ‘un milagro’ felicidades! Jorge y Lupe Magaña los queremos mucho. De lo que estamos muy seguros y convencidos es que el sacramento del matrimonio es ¡maravilloso! Y que el amor de Dios existe más de lo que nosotros nos imaginamos. Que Dios los bendiga, con mucho cariño de la familia Ponce, Ulises & Rosy, Ulysses, Abraham y Leonardo. P.D. El amor de Dios y el matrimonio son un milagro y Dios no desperdicia ningún milagro.

MI ENTREVISTA

 

MI ENTREVISTA

Nombre: Karina G de F y Sergio F
País: argentina
Tiempo total de restaurado: 1 año y 6 meses

PREGUNTAS

1. ¿Qué errores cometió cuando comenzó su restauración que no volvería a cometer? Ansiedad, poca calma, querer resolver todo en mis tiempos y no en los del Señor. Me costó unos meses entregarme y dejarme guiar por el Señor.
2. ¿Qué consejos le hubiera gustado que le hubieran dado al momento de la restauración? Los consejos que recibí en el grupo, fueron coincidentes con los que me daba mi guía espiritual. Por suerte los recibí enseguida de haber comenzado la crisis. Fui yo quien tuvo que tomarse un tiempo para entender con el corazón y no solo con la mente, cómo llevarlos a la práctica sin desesperar al no ver resultados inmediatos.

3. ¿Si su restauración se volviera a vivir cómo la viviría? Creo que más confiada y entregaría todo mi dolor de entrada. Buscaría desde un principio lo que nos alejó de la paz del hogar para ayudar a restaurar, pero sin entorpecer la labor de nuestro Señor

4. ¿Qué consejos le daría al que se quedó orando? No abandone la oración.

5. ¿Qué consejos le daría al prodigo que regresó? Pido por mi marido siempre para que regrese también a los brazos del Señor.

6. ¿Qué es nuevo en su hogar desde la restauración? El diálogo. Todo lo disfrutamos más y nos permitimos corregirnos sin reproches ni ver quien tiene las de ganar. Desde el proceso de restauración lo nuevo es haber consagrado nuestro Hogar al Sagrado Corazón de Jesús.

7. ¿Qué es diferente en su hogar desde la restauración? Lo contesté en la pregunta anterior.

8. ¿Ha vuelto a caer en los errores del pasado? ¿Qué ha hecho para enmendarlo? Pienso mucho antes de hablar. Aunque por momentos si me distraigo y me dejo llevar sería fácil caer en preguntas de ¿por qué se fue?, y algún reproche. En esos momentos sigo más fuerte en la oración para que no me quiten esta paz.

9. ¿Qué consejo daría a los hombres? Escuchar a Dios, confiar, no alejarse de Él. Rezar, confesarse, comulgar diariamente, estar en gracia para poder escuchar mejor lo que nos quiere decir.

10. ¿Qué consejo daría a las mujeres? igual que a los hombres.

CONFIAMOS EN ÉL, ESTANDO TRANQUILOS Y ESPERANDO.

CONFIAMOS EN ÉL, ESTANDO TRANQUILOS Y ESPERANDO.

   Hola mis queridos hermanos: Deseo que Dios y la Virgencita los protejan a ustedes y a sus familias. Pertenezco a este grupo hace aproximadamente 8 meses, hace 9 meses mi esposo me dijo que se iba de la casa porque ya no soportaba más. Bueno ustedes saben cuáles son las excusas que el enemigo les pone en su mente para dar. Yo no soy de escribir, creo que solo lo hice en un momento de desesperación en el que me enteré que él estaba con una mujer desde hace como un año antes que se fuera y eso me dio muy duro, del resto siempre leo sus mensajes y oro mucho por todos ustedes, he decidido escribirles mi testimonio porque siento la obligación con Dios y con ustedes mis hermanos de compartirlo.

   Después que mi esposo se fue, la relación con él pasó por muchas facetas, ustedes más que nadie saben por todo lo que uno pasa después de una decisión como esa, yo me aferré ciegamente a Dios y a la Virgen, oraba desesperadamente, iba a Misa todos los días, comencé a leer la Biblia nuevamente, Rosario, etc… Pero no sentía paz en mi corazón y cada día estaba más angustiada y desesperada con mi nena de 3 años preguntándome por su papá y viéndome llorar a toda hora, ¡Fue horrible!.

  Pero un día hablé con un sacerdote amigo y me dijo que yo lo primero que debía hacer era buscar mi paz interior y que para poder encontrarla, primero debía trabajar en el perdón, primero a mí misma y luego para él. La verdad me quedo sonando esas palabras, pero no entendía muy bien en ese momento. Yo me iba de viaje días después de esa conversación para la ciudad donde vive toda mi familia y decidí que iba a tomar ese viaje para renovarme espiritualmente y una noche orando le pedí a Dios que me ayudara y me abriera el camino para descubrir cómo podía llegar a mí paz interior.

  Por fin entendí por dónde debía empezar, yo lo había escuchado y leído en varias ocasiones pero no sabía lo importante que era “soltar” a mi esposo, cuando lo leí por primera vez creí haberlo hecho pero no, yo seguía averiguando cosas y preguntando por él por su vida y lo que estaba haciendo y eso me llenaba más de rencor y me hacía daño, pero desde ese momento decidí que lo iba a entregar a Dios, le dije: “Dios mío, tú sabes por qué y para qué estas permitiendo todo esto, por mi parte te pido me ayudes a cambiar lo que necesito cambiar y a mi esposo te lo entrego, yo sé que tus planes son perfectos y tú sabrás terminar éste de la manera perfecta “, y así fue, yo lo deje en las manos de Dios y oraba (aun lo hago) por él todos los días y me perdoné y lo perdoné de corazón y no se imaginan la paz que encontré, es lo mejor que he sentido en toda mi vida, esa paz que solo viene de Dios, me renovó por dentro y por fuera y me llenó de fe y esperanza en saber que Dios en su tiempo iba a obrar en nuestras vidas.

  Cuando regresé de mi viaje, llegué con una actitud súper diferente que yo sé que mi esposo notó, además de eso yo trataba de estar muy arreglada y bonita cada vez que venía a visitar a la nena, yo sentía en su mirada que estaba interesándose en mí, pero yo tenía mucho temor en que fuera solo algo físico, pero todo lo seguí poniendo en las manos de Dios. Yo no le reclamaba ni le preguntaba nada, lo que él dijera estaba bien y si de pronto decía algo que no me gustaba entonces yo simplemente en mi mente le entregaba todo eso a Dios.

  Poco a poco él fue acercándose más a nosotras y a interesarse por cosas que después que se fue había hecho, para el día del amor y la amistad me regaló un chocolate y un detalle, ¡se imaginan mi asombro y mi felicidad!, otro día me pidió que los acompañara a mi hija y a él a comprar algo y yo le dije que sí y ese día nos fuimos los 3 en el carro y luego nos invitó a comer, lo pasamos delicioso, yo trataba en lo posible que siempre me viera alegre, sonriente y sobretodo tranquila y sin preguntas ni reclamos.
En esos días la nena se enfermó y en esa semana vino todos los días a visitarla y un día que estaba la nena con fiebre muy alta me dijo que no quería irse y dejarme sola con ella y me pidió que si se podía quedar a dormir y yo le dije que sí, ese día dormimos los 3 en la cama y yo casi no pude dormir de la en alegría.

  Por otro lado a él lo ascendieron en su trabajo y la verdad me dio mucho miedo que el tomara la decisión de seguir en esa vida que llevaba o de volver a su hogar. Nuevamente confié en Dios y le dije que él sabía por qué y cómo hacía sus cosas. Bueno hermanos para no alargarme tanto, el siguió muy pendiente y cualquier día me dijo que él quería volver a la casa y que quería que nos diéramos una nueva oportunidad y que la nena se merecía un hogar unido y feliz, me dijo que tenía pago hasta el 15 de noviembre donde estaba viviendo y que no iba a pagar más, que él quería volver a casa, ¡se pueden imaginar mi alegría!¡Yo no lo podía creer!
Me dio un miedito saber que ya estaba a las puertas de la restauración de mi matrimonio y no saber si estaba lista o no para seguir adelante, pero entendí que Dios no permite estas cosas hasta cuando no ve que estamos listos y le dije: “Dios mío, tienes que seguir a mi lado ayudándome ¿oiste?”

   El regresó y estamos muy bien, la nena está feliz de la dicha, no les niego, no ha sido todo color de rosa porque hay muchas heridas, pero yo sé que con la ayuda de Dios vamos a salir adelante, estamos buscando ayuda de pareja para poder tratar algunos aspectos importantes, pero lo más importante es que invitamos a Jesús y a María a nuestra casa y sabemos que de la mano de ellos podemos conseguirlo todo, espero seguir en este grupo, oro por ustedes todos los días y no pienso bajar la guardia y estar al pie de la cruz pidiéndole a Dios nos envíe su Espíritu Santo para saber cómo actuar en todo momento.

  Sigan adelante, no pierdan la fe, Dios nos escucha y tenemos que demostrarle que si confiamos en El estando tranquilos y esperando solo en El.

  Los quiero mucho, me han servido para crecer espiritualmente y pido a Dios vaya restaurando cada día más muchos matrimonios.

ERA TANTO AMOR QUE DIOS PONÍA EN MI CORAZÓN PARA EL, QUE ME FUE IMPOSIBLE ABANDONARLO

ERA TANTO AMOR QUE DIOS PONÍA EN MI CORAZÓN PARA EL, QUE ME FUE IMPOSIBLE ABANDONARLO

   Hace dos años atrás, cuando mi esposo regresó después de dos años a casa; él me repetía una y otra vez que no me quería, que no estaba bien en la casa, que no podía olvidar a la OM y que lo más seguro es que se iría de nuevo. El dolor a todo esto fue enorme siempre para mí, aunque yo podía reconocer los ataques del enemigo, siempre salía bien lastimada. Lo que puedo aconsejar en una situación así es callar aunque duela, si lo que se va a decir puede atrasar los avances, es mejor callar; amar a tu esposo (a) cada minuto más, no importa lo que él (ella) te diga, ámalo, si él aún ve a la OM o al OH, ámalo más, pues lo que la otra persona le ofrece no puede ser amor, simplemente porque no viene de Dios.

  Tienes que entender que si tu esposo (a) regresó a casa, lo más seguro no fue por decisión total de él (ella), sino porque Dios ahí lo quiso poner, para que tú ores cada noche, le impongas tus manos y lo bendigas a cada momento. La oración que tú haces en la noche ya cuando duerme, le llega súper bien, porque está dormido, más relajado, más quieto y sin que oponga resistencia. Todo el dolor que tú sientas, ofrécelo a Dios por él y para él, tiene un gran valor tu ofrecimiento, créemelo. Para mí las indiferencias y las groserías que mi esposo me decía se hacían ya tan cotidianas, que llegó el momento en que yo le decía: “No importa, mientras más cosas feas me digas, más puedo ofrecerle a Dios y más rápido tú vas a sanar.” Claro, que él se me quedaba viendo como diciendo: “esta está loca. Y luego me decía: “tú siempre con tus ideas… nada tiene que ver Dios en esto, es solo que ya no tenemos nada que ver tú y yo.”
Ahora, a dos años y medio de su regreso, no te digo que todo es color de rosa, pero las cosas han cambiado enormemente; de la OM, ya no volví a saber nada, las llegadas tarde se acabaron, mi esposo está dedicado 100% a nuestras 4 hijas y a mí, es súper cariñoso con todas. Aún quedan secuelas de tanto daño en su corazón, pero ahora vivimos en un hogar con paz, un hogar lleno del amor y las bendiciones de Dios.

   Reconozco que en mil ocasiones yo quise aventar todo y que él se fuera y no volverlo a ver, pero era tanto el amor que Dios ponía cada día en mi corazón para él, que fue imposible abandonarlo cuando él más me necesitaba, aunque él jamás lo reconociera. Además Dios también me necesitaba muchísimo, porque un día yo le di el ¡Sí! para luchar en esta batalla, un ¡Sí! incondicional, acepté todo lo que viniera y ¿quedarle mal a Dios? ¡Nunca! Sigan adelante hermanos, en sus corazones hay mucho amor, derrámenlo en sus esposos (as), vale la pena, las recompensas las empezarán a ver muy pronto. Dios los bendiga, ojalá estas palabras los reconforten y les den un poco de luz.